Soy leyenda: Richard Matheson en la pantalla
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7 comentarios 22 de diciembre de 2007 a las 6:39 GMT+1 seleucus
Creo que fue Anaxímenes quien dijo: "A la tercera va la vencida, nenghj". Pues no le faltaba razón. Hemos tenido que comernos una mala película y disfrutar otra aceptable hasta que Will Smith ha encarnado a Robert Neville en la tercera versión del clásico del vampirismo. A mi juicio, la mejor de las tres, sin ser tampoco una obra maestra. Pero iré por partes.
Richard Matheson siempre ha estado vinculado al celuloide. Sin ir más lejos, ha sido el guionista de míticos episodios de The Twilight Zone. Por ejemplo, aquél de 1963 intitulado "Pesadilla a 20.000 pies", en el cual William Shatner (el colega de Star Trek) veía un gremlin en el ala del avión. Décadas más tarde, Steven Spielberg haría un remake en su película de episodios, y en un especial Halloween de los Simpsons, Bart se enfrentaría a un gremlin que intentaba destrozar el autobús de la escuela.
En 1964 se estrenó la primera versión cinematográfica de Soy leyenda, coproducción italoamericana titulada The Last Man on Earth. El protagonista era Vincent Price. Es una de las peores películas que he visto en mi vida (y las he visto espantosas), de manera que no me explico que puntúe 7 sobre 10. A destacar que Price se deshace a empujones de los vampiros que lo atacan. Quien tenga tiempo que perder, puede quedarse dormido viéndola en Google.
Luego llegó The Omega Man en 1971, con Charlton Heston en su edad dorada de la ciencia ficción, ya que protagonizó también Soylent Green (traducida al español como Cuando el destino nos alcance, toma ya) y El Planeta de los Simios.
Ahora llega la última versión, y la primera que, al menos, mantiene el título original de la novela. A los muchos que odian a Will Smith les diré que está a la altura interpretativa requerida, como también el perro (en concreto, el bicho está que se sale). El problema de esta versión es que empieza de forma extraordinaria y, a partir de la muerte del can va perdiendo fuelle hasta terminar de manera edulcorada (es decir, como nunca terminan las obras de Matheson). Además, hay elementos que no vienen al caso, como la carga teológica imprimida, del todo ausente en las obsesiones del escritor (que siempre son de índole más bien sexual), y otros inverosímiles, como que Will Smith consiga frenar con los brazos a un perro mutante-rabioso.
Para terminar, aunque se les ha ido un poco la olla con los efectos especiales, han querido y sabido mantener guiños artesanales a la película de Charlton Heston: el color del deportivo que conduce por las desiérticas calles de Manhattan (rojo) y los maniquís a los cuales les dirige la palabra para no enloquecer hablando solo. Y algo muy destacable: el director, Francis Lawrence, ha logrado mantener la tensión introspectiva de la obra evitándonos sustos innecesarios; algo en lo que era fácil caer en muchas escenas, como aquélla en que penetra en un edificio que está a oscuras y poblado de mutantes antropófagos (no hay huella de vampirismo en la película).
Resumiendo: con todos los defectos que pueda tener, es la mejor hasta la fecha, y a mi juicio vale la pena.
Entrada clasificada como: Ciencia ficción/Futurista,Literatura y cine,Recomendaciones literarias,Sobrenatural/Terror/Fantasía
Etiquetas: Charlton Heston, Matheson, Soylent Green, Vincent Price








