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seleucus
Galaxia Gutenberg ha publicado este volumen recopilatorio de los Cuadernos de Paul Valéry (1894-1945), uno de los intelectuales franceses más destacados del siglo pasado. Digo recopilación porque las notas, fragmentarias y caóticas, que dicho señor se dedicó a escribir ocupan veintinueve volúmenes. Cualquiera se los compra, así que mejor tener los highlights en uno solo y bien traducido.
Valéry, también poeta, se dedicó a escribir como un poseso. Eso está muy bien, no diré que no, pero tiene algunas contrapartidas. Citaré una: a veces se dicen cosas que no son especialmente interesantes. Por ejemplo, la siguiente construcción (¿aforística?) en la página 229:
“Atención – acomodación – perspectiva distinta (1903. Júpiter, III, 110.)”
No todo es tan sintético y oscuro, afortunadamente. Hay muchos más pasajes infinitamente más interesantes.
Para terminar, diré que el contenido de las más de quinientas páginas se estructura por capítulos monotemáticos intitulados de esta guisa: “Ego”, “Sistema”, “Conciencia”, “Afectividad”, “Matemáticas”, etc. Todo muy variado y extremadamente disperso. Recomendable para lectores con paciencia y, a ser posible, fuertes intereses extraliterarios. Magnífica introducción de Andrés Sánchez Robayna y traducción de él mismo, Maryse Privat y Fátima Sainz.
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5 comentarios 8 de Mayo de 2008 12:40 GMT+0
seleucus
Misterio que no puedo revelar porque ni yo lo sé. Sólo puedo decir que hay dos finalistas, y que apuesto por la de los pies. La solución: la primera semana del mes de junio.
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5 comentarios 8 de Mayo de 2008 6:19 GMT+0
seleucus
Kurt Vonnegut (Indianápolis, 1922-Nueva York, 2007) es uno de los grandes escritores que dio el siglo pasado, más o menos encajado en el género de la ciencia ficción. Y no sólo era un ido de la olla sino que, además, lo embargaba una melancolía que sólo superaba mediante un sentido del humor tan tronchante como desquiciado.
El origen de todo eso posiblemente esté en su experiencia como soldado durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes lo capturaron y lo encerraron con otros prisioneros en un matadero de Dresde. Paradójicamente, eso le salvó el cuerpo: Dresde desapareció del mapa mientras él oía todo el horror atrapado en el matadero número 5. Cuando salió, no era el mismo. Nada podría ser lo mismo. En cierto sentido, el edificio que le salvó la vida hizo las veces de tumba espiritual: trastocado, muerto en vida mientras oía cómo volatilizaban una ciudad, mientras le llegaba el olor a abrasión, quizá de carne humana. Tras su regreso a los Estados Unidos se volvió pacifista y escribió esa obra maestra absoluta y turbadora: Slaughterhouse Five (Matadero Cinco).
El protagonista de la novela es Billy Pilgrim. O sea, Peregrino, un nombre en absoluto casual. El argumento (para llamarlo de alguna manera) de esta locura es el siguiente: a Pilgrim lo secuestran los trafalmadorianos, unos alienígenas que perciben el tiempo como un todo. Eso les permite ver el futuro y el pasado con la misma claridad que el presente. Pilgrim accede a ese nivel de conciencia y vive continuos saltos en el tiempo. Por ejemplo:
“Billy, puesto que conocía el futuro, sabía que la ciudad sería hecha añicos e incendiada al cabo de unos treinta días. Y también que la mayoría de las personas que ahora le miraban muy pronto estarían muertas.” [en referencia a Dresde]
La dislocación temporal que impregna la novela, y que recuerda a Philip K. Dick, es necesaria para que el autor pueda contar lo que quería y tal como quería: aunando lo sufrido en Alemania con la idea de que toda guerra es absurda y que el libre albedrío no existe.
Al margen de que uno simpatice o no con dichas tesis, Matadero Cinco es una obra maestra de calado abismal, densa y profundamente desconcertante. Y no obstante, sorprendentemente divertida. Por ejemplo:
“–Seguramente habrá recibido cartas –dijo Billy–. Es lógico que le hayan escrito muchas.
Trout levantó un solo dedo.
–Una.
–¿Era de un entusiasta?
–Era de un loco. Decía que yo debería ser nombrado presidente del Mundo.”
Y así todo el rato. Por cierto, su hermano mayor, Bernard Vonnegut, descubrió que con yoduro de plata se pueden bombardear las nubes y provocar lluvia. O eso leo en la Wikipedia. Menuda familia…
Existe una serie de televisión parecida a The Twilight Zone. Está basada en los cuentos de Vonnegut recogidos en el volumen Welcome to the Monkey House, y comparte título. Recuerdo claramente una historia que vi de pequeño en TV3: trataba de una señal llegada del espacio que hacía enloquecer de alegría a quien la escuchara, hasta el punto de que provocaba que el oyente se olvidara absolutamente de todo, incluso de comer. ¿Acaso una versión letal de la música de las esferas?
Y termino: publica Anagrama.
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seleucus
Me comunica la editora de Minúscula que el viernes 9 de mayo, a las 19:30h, se presentará la novela danesa Quien parpadea teme a la muerte, de Knud Romer, en la Sala María Zambrano del Círculo de Bellas Artes de Madrid (Alcalá 42).
Además del autor y la editora, Valeria Bergalli, asistirán Sofía Pascual (la traductora) y Mercedes Monmany (crítico literario).
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4 comentarios 7 de Mayo de 2008 6:19 GMT+0
seleucus
Iain M. Banks (Reino Unido, 1954) es uno de los autores más reputados y prolíficos de la ciencia ficción actual. Se ha empeñado en crear un ciclo de novelas de trasfondo común que se puedan leer, no obstante, independientemente. Y lo ha conseguido.
En esta entrega originalmente intitulada A Look to Windward (extraño título para una obra de este género), Banks nos relata la situación post-guerra civil de la civilización chelgriana, mamíferos racionales con un aspecto que recuerda a nuestros tigres, y que me trae a la memoria el hombre-tigre de mi añorado Dreadstar, un cómic alucinante cuyo protagonista, Vanth Dreadstar, era el último superviviente de la Vía Láctea. O sea que la SGAE tiene los días contados…
La guerra que diezmó a los chelgrianos se desencadenó porque los miembros de La Cultura metieron la pata en una de sus intervenciones interplanetarias. Cuando hablo de La Cultura no me refiero a Ramoncín o Almodóvar, sino a ciertas especies que han llegado a un nivel de desarrollo tecnológico inimaginable: entre otras cosas, los individuos que las conforman ya no pueden morir de forma natural. Eso los hace comportarse como dioses, decidiendo con qué culturas inferiores (con minúscula) se contacta para hacerles saber que no están solas en el Universo.
La acción de toda la saga se desarrolla entre el segundo y tercer milenios terrestres, es decir, nuestra época, más o menos. Y la editorial que ha publicado este volumen, La Factoría de Ideas, ha sacado otros del mismo ciclo. Por ejemplo, Pensad en Flebas o El Jugador. De modo que, obedeciendo a mi instinto galáctico, coloco a La Factoría de Ideas en la categoría de “Editoriales respetables”.
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5 comentarios 6 de Mayo de 2008 11:10 GMT+0
seleucus
En casa de unos amigos, para una boda y la Feria del Libro. La corbata sólo para la boda.
Finalmente, y a contrario de lo que dije hace unas semanas, la optimización del blog a la nueva versión de WordPress la haremos cuando haya regresado, en junio. Seguiré publicando cada día durante mayo y junio. No sé si la nueva versión, la 2.5.1, me permitirá seguir mostrando el título de mis entradas futuras en la barra lateral. Actualmente uso tal opción para que se vea de qué hablaré a lo largo de la semana, aunque el contenido aún no sea legible.
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Añade un comentario 6 de Mayo de 2008 6:21 GMT+0
seleucus
Ayer hablé de la novela, y hoy toca hablar de la película.
Stroheim, con ese jeto impagable que tenía, se volvió loco y grabó nueve horas de metraje. El estudio las redujo a dos y veinte y destruyó el resto. Lo primero que se tendrá que hacer cuando se invente una máquina del tiempo será ir a buscar a los responsables y meterles de collejas hasta que les salten las retinas, y no por recortar (nueve horas… a Erich se le fue el perolo) sino por destruir lo sobrante. Hay que ser lerdo. Es una de las pérdidas más importantes de la historia del cine.
La obra es magistral, aunque es imposible que la vean los jóvenes de hoy día, que a los 10 minutos ya han perdido la concentración con algo tan simple como La revancha de los novatos. Ver cine mudo requiere un esfuerzo, pero la recompensa lo merece. Nada es gratis en esta vida.
La película tiene un inicio inexistente en la novela. Stroheim quiso aclarar por su cuenta lo que podría ser el pasado inmediato de McTeague, para sumergirse luego en una adaptación bastante fiel del texto. Pocos cambios, y un reflejo total de la avaricia que corroe a los protagonistas. La escena de ella acariciando monedas de plata mientras dice (se ve escrito en pantalla, si lo recuerdo bien) “mi tesoro”, nos lleva a la conclusión de que un friki pata negra como Peter Jackson ha visto esta película y le ha servido de inspiración para retratar al degenerado Golum en Lord of the Rings. Stroheim también se ceba a la perfección en lo somático: tras la boda de los protagonistas, durante la cual pasa por la calle un cortejo fúnebre (presagio de por dónde irán los tiros), los invitados se ponen a comer literalmente como cerdos. Provoca arcadas verlo. La película no ha perdido un ápice de fuerza.
Y el final me lo callo, como me lo callé con la novela. Sólo diré que, en una serie de televisión que veía cuando Cruyff aún entrenaba, Tales from the Crypt, el episodio Carrion Death, protagonizado por Kyle MacLachlan (el tío de Twin Peaks), termina de manera similar. Para mí que también lo sacaron de la novela…
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seleucus
Me comunica el editor de Impedimenta que el próximo miércoles 7 de mayo, a las 20:30h, presentará la novela japonesa Botchan, de Natsume Soseki. Ya va por la segunda edición en pocos meses, pero mejor tarde que nunca.
Asistirán Enrique Redel (el editor), Julio Baquero (un escritor amigo suyo) y José Pazó (el traductor), y tendrá lugar en el café-librería El bandido doblemente armado, en la calle Apodaca 3 (metros Bilbao y Tribunal).
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seleucus
Avaricia es uno de los primeros clásicos de la literatura negra, así como un libro bien extraño. Pero vayamos por partes.
Frank Norris (1870-1902) escribió la novela en 1899. Tres años después moriría de una peritonitis, a los treinta y dos, dejando mujer e hijo. A pesar de irse tan joven, ya nos legó una obra de tal calado que la estrella austríaca de cine Erich von Stroheim (1885-1957) no pudo reprimir su entusiasmo y se lanzó a dirigir una adaptación muda en 1924, de la cual hablaré mañana. La tituló Avaricia (Greed, en inglés), separándose con mucha fortuna del título original de la novela, McTeague, el apellido del protagonista.
Es indudable que la novela funciona mucho mejor con el título cambiado. Para empezar, porque tiene varios protagonistas, sin llegar a ser coral, y McTeague es el principal sólo por los pelos. Y si se analiza bien el texto, el personaje que le da título en realidad no es más que un McGuffin, ya que los protagonistas reales son cinco mil dólares que vuelven locos a todos los secundarios, debido al común denominador que todos poseen: una avaricia desmesurada que los conducirá a la sangre y a la degradación moral más absoluta, rompiendo familias y amistad y culminando la acción en un final tan inesperado como magistral.
No es una novela negra en un sentido actual, con detectives o policías, sino una rareza de altos vuelos. En parte precisamente por eso es una de las piedras fundacionales del género. La edición de Belacqua es magnífica, como es habitual en ellos, y está prologada por Horacio Vázquez-Rial, el genial escritor argentino cuya novela El camino del Norte ya traté.
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Entrada clasificada como: Negra, Recomendaciones literarias, Editoriales respetables, Belacqua
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seleucus
He colgado la que será, por ahora, la última encuesta. Un viaje y el cambio a WordPress 2.5.1 me fuerzan a suspenderlas. Si todo va bien, las reemprenderé en septiembre.
La de la semana pasada preguntaba si os parece bien que la Academia (no la de Platón) acepte ‘güisqui’ en lugar de ‘whiksy’. De 25 respuestas, 8 (32%) contestaron “me tomo uno y aluego contesto” (lo normal, vamos); 6 (24%) respondieron que no porque es una memez (directos y sin escrúpulos); 5 (20%) dijeron que no porque es un insulto a los escoceses y a Braveheart (la respuesta propia de las personas mentalmente equilibradas, como yo); 4 (16%) respondieron que sólo un borracho podría escribir así (pues conozco a más de uno, y me callo nombres); y 2 (8%) felicitaron a los académicos por su arrojo ortográfico.
Espero que lo hayáis pasado bien con las encuestas, y que la informática no se interponga en mis planes.
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