Entrada clasificada como 'Cahoba'
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Añadir comentario 14 de Mayo de 2008
El mes próximo ya estará en librerías la cuarta novela de Sergi Puertas, que es la segunda de este blog-agencia literaria: Cómo destruir ángeles (editorial Cahoba). Por tanto, ha llegado el momento de dedicar al autor una monografía.
Puertas nació en Barcelona en 1971. Su vida es un misterio incluso para mí, mas me consta que estudió algo relacionado con informática y que luego se volcó en el mundo del cómic como Redactor Jefe de la extinta revista El Víbora. Ha publicado tres novelas hasta la fecha, a saber:
Porque sí, en la editorial Verbigracia (2004), acerca de un presidiario sometido a vejaciones orales que no voy a detallar.
Subnormal, en la editorial El Cobre (2005), acerca de un joven cuyo hermano es justamente eso, subnormal. Es la primera parte de la llamada Puertas Trilogy (o Trilogía Puertas), cuyo verdadero título me callo por el momento, a falta de que llevemos a buen puerto el tercer volumen.
Mindundi, de nuevo en Verbigracia (2005). Es la segunda parte de la trilogía, aunque el protagonista no sea necesariamente el mismo. En realidad, son arquetipos de perdedores: de joven en Subnormal, de no tan joven en Mindundi y de madurito en la tercera parte, inédita y bien guardada en mi disco duro.
Veamos una parte de Subnormal, cuando el prota lleva a su hermano Raúl, discapacitado, a una exposición y se encuentra con una rubiales que lleva a su hijo en una silla de ruedas a motor:
“–Toma –dice una rubiales madurota que empuja una motorizada a mi derecha. El chaval que viaja en el artilugio se sacude como un saco de nervios; verdaderamente es uno de los campeones en la categoría de asimetría. Imposible calcularle la edad basándose en esa jeta. También su estructura ósea está plagada de pequeñas anomalías. Yo le echaría unos treinta años, y sin embargo tiene manos de niño. Un niño enorme con un bulto en la cabeza, una expresión terriblemente desasosegante en la cara y un chupa-chup en la boca. Vivir para ver, es lo que hay.
Claro que, si le comparamos contigo, a su manera el tío es el rey del mambo, ¿eh, Raúl?
Conste que no lo digo por joder, pero las cosas como son, oye.
–Gracias –respondo encorvándome y recolocándole el mocasín al andoba–. Hala, campeón, que para lo que te sirven.
La tipa me mira con severidad y amenaza con escandalizárseme, conque a modo de disculpa añado:
–No me oye. Nada de nada.
–Vaya –repone ella sin más.
Me alegro de que no me salga con piedades; al mismo tiempo, me da como rabia que menosprecie la sordera de mi hermano sólo porque su pariente es impedido, subnormal y más feo que pegarle a un padre, conque añado:
–Tampoco ve un pijo. Por eso le ponemos las Ray-ban. Es sordociego.” [página 17]
Más allá de novelista, Puertas es también poeta. Suyos son estos tres volúmenes:
Ángeles cansados (Ediciones Deabruak, 1999).
Tira mis sueños a la calle y la lluvia los hará crecer (Crecida Editorial, 2000).
Sigue buscando, hay miles de premios (Ediciones 4 de agosto, 2005), título que me recuerda al de la novela de Kurt Vonnegut El desayuno de los campeones, obra que Puertas aprecia mucho.
Además, Puertas ha sido el antólogo y prologuista del volumen Poesía para bacterias (editorial Cuerdos de atar), compendio de poesía underground, y la editorial Caballo de Troya acaba de incluir su cuento Señor carne es un teletubi en la antología Resaca - Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski.
Eso es todo. Sólo me queda añadir tres vínculos a textos digitales del autor:
Poemas de Puertas en una entrada en el blog Las afinidades electivas.
El cuento Insecto versus parabrisas en la revista digital Omni-bus. Aparecerá pronto en papel en el número 6 de la revista The Children’s Book of American Birds (editorial Club Leteo).
Los primeros capítulos en pdf de Mindundi en la página de la editorial Verbigracia.
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9 comentarios 13 de Mayo de 2008
Os comunico que la editorial Ciudadela publicará un libro que represento como agente. Se trata de una buena novela histórica griega: La Virgen de las Aguas, de Lefteris Panusis. La acción se desarrolla durante el siglo VIII, en plenas guerras entre iconoclastas e iconódulos del Imperio Bizantino. Es decir, las luchas entre los partidarios de no venerar a través de imágenes y los partidarios de hacerlo (ganaron los últimos, porque si algo tienen en Grecia son imágenes). 500 páginas y tapa dura, formato superventas, y desde luego una obra de mucha más calidad literaria que la media de la novela histórica española (me callo nombres). La traductora es María Enguix, filóloga por la Universidad de Málaga traductora por la Universitat Jaume I de Castellón y Master/Doctorado por la Universidad de Málaga.
En relación con Sergi Puertas, mañana le dedicaré una monografía, ya que se acerca la publicación de su novela Cómo destruir ángeles: el mes que viene a través de la editorial Cahoba. Por si alguien ha comprado El desorden, de Juan Carlos Girauta, y cree que la novela de Puertas se le asemeja, voy a aclarar que Girauta y Puertas no tienen absolutamente nada en común, más allá de ser catalanes.
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5 comentarios 8 de Mayo de 2008
Misterio que no puedo revelar porque ni yo lo sé. Sólo puedo decir que hay dos finalistas, y que apuesto por la de los pies. La solución: la primera semana del mes de junio.
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Añadir comentario 28 de Abril de 2008
En junio la editorial Cahoba publicará la segunda novela de este blog-agencia literaria: Cómo destruir ángeles, de Sergi Puertas. He localizado un par de entradas que se le dedicaron en un blog que suelo frecuentar, Ésta no es mi vida. Se titulan “Sergi Puertas” y “Mindundi”.
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3 comentarios 25 de Abril de 2008
De manera inexplicable, el contador de descargas del pdf de Cómo destruir ángeles, de Sergi Puertas, se puso a cero ayer. No recuerdo a cuánto estaba exactamente, pero rondaba los 550 con toda seguridad, de modo que lo he puesto a mano en esa cifra.
El libro se publicará en junio. Será entonces cuando lo substituya por otro pdf.
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20 comentarios 29 de Marzo de 2008
Tal día como hoy de 2007, el Proyecto Seléucida se puso en marcha. Después de madurar la idea, mi amigo informático y yo decidimos abrir camino con un blog que fuera, al mismo tiempo, agencia literaria; o, de otro modo, una agencia que fuera un blog. Una innovación arriesgada, pero funciona: en febrero de 2008 publicamos El desorden, de Juan Carlos Girauta, en Belacqua (Grupo Norma para América), y en mayo saldrá Cómo destruir ángeles, de Sergi Puertas, en Cahoba.
La chispa del proyecto saltó cuando vi la forma en que diversos profesionales del sector, sea cual sea el trabajo que desempeñen, tratan a los autores desconocidos: pueden tardar seis meses en decirles si sus novelas les interesan, suponiendo que terminen contestándoles. Por eso me propuse cambiar el mecanismo y contestar en una semana. Siempre. El tiempo es precioso, y no quiero que nadie lo pierda por mí.
Así, este año hemos resistido los embates de la basura literaria con vuestra ayuda, sin olvidar elementos frikis imprescindibles como Godzilla o Carnosaur. Os estamos infinitamente agradecidos por vuestra paciencia, y como recapitulación formularé la lista de las que han sido, en mi opinión, las entradas más interesantes que he escrito, al margen de lo que diga el sistema automático de medición de popularidad que se refleja en la barra lateral. Por orden cronológico natural:
Flores para Algernon, de Daniel Keyes
La fricada de la semana (IV): origen etimológico de la palabra ‘friki’
Acerca de Nocilla Dream, de Agustín Fernández Mallo
Blade Runner: The Final Cut, en el Festival de Cine Fantástico de Sitges
De Bram Stoker a Richard Matheson
La tarea del crítico
La imagen como principio: de Mary Shelley a C.S. Lewis
El hígado y el bazo: de Baudelaire a Benjamin pasando por Kipling
Lengua de cultura y lengua global
Reformulación de la lista de las diez peores novelas del milenio en lengua española
Además, os comunico que estamos actualizando el blog a la última versión de WordPress. Lleva tiempo, pero esperamos terminar antes de la segunda quincena de mayo. Si observáis algún problema, seguramente se deba a eso.
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11 comentarios 6 de Marzo de 2008
Cuarta parte del texto de Antonio Priante (la tercera se vio ayer).
5-III-98
Cuál será el mejor acceso.
A. Mientras el cuerpo se desploma por efecto del disparo, surge en la conciencia el recuerdo de toda la vida, desde la primera infancia en el Madrid de la guerra hasta la última y fatídica entrevista.
Inconvenientes:
a) Es un procedimiento ya utilizado por Buero Vallejo en La detonación (no lo sabía cuando se me ocurrió).
b) Toda la evocación resultaría mediatizada por la condición agonizante del sujeto… ¿o no?
B. Cartas cruzadas con los amigos, al estilo de Lesbia mía.
Inconvenientes:
a) Autoplagio.
b) La condición no itinerante del grupo de amigos no justifica tanta correspondencia.
C. Monólogo interior durante todo el último día, al estilo de El silencio de Goethe.
Inconvenientes:
a) Autoplagio. Menos evidente que en el caso anterior, por ser éste un recurso menos original.
b) El estado de depresión-exaltación-depresión (antes de recibir la nota de Ella-desde que la recibe hasta que-conoce el verdadero motivo de la visita) impediría ofrecer la visión de un Larra más cotidiano y habitual, menos extremado.
D. Cartas a un solo amigo (Ventura de la Vega?), espaciadas durante los últimos quince días.
Inconvenientes:
a) Como en C.b, resultaría mediatizado por el estado depresivo (se supone) de los últimos días. Pero no tanto como en aquel caso. En dos semanas el humor puede ser más variable que en un sólo día, lo que podría proporcionar una idea más completa del personaje.
Supongamos que me decido por el acceso D, que es el que ofrece menos inconvenientes…
Justificación:
-Ventura de la Vega está enfermo (lo estaba en efecto el día de la muerte de Larra).
-Desde sus últimos artículos (”Fígaro a los redactores del Mundo” y “Todo por mi padre…”, publicados el 29-I-1837) Larra no consigue escribir una sola línea dirigida al público. Para probarse que aún es capaz de escribir, decide hacerlo dirigiéndose a su amigo enfermo, aunque nada convencido de que llegue a enviarle las cartas. En realidad se trata de una confesión ante sí mismo.
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Añadir comentario 5 de Marzo de 2008
Tercera parte del texto de Antonio Priante (la segunda se vio ayer).
27-II-98
Que el sentimiento de vacío es en Larra anterior a toda experiencia quizá lo pruebe este párrafo de “El Café”, escrito en febrero de 1828, poco antes de cumplir 19 años (y si alguien alega que a esa edad ya contaba con la supuesta decepción amorosa y filial de sus 16 años, atención a mis cursivas):
“Seguí quejándome hasta mi casa sin ninguna gana de reír de mis observaciones como en otros días, aunque siempre convencido de que el hombre vive de ilusiones y según las circunstancias, y sólo al meterme en la cama, después de apagar mi luz y conciliar el sueño confesé como acostumbro: ‘Éste es el único que no es quimera en este mundo’.”
La vida es un entramado de ilusiones sobre circunstancias cambiantes. Sólo el sueño es verdad. El sueño, imagen de la muerte.
Así, cuando a los 26 años, en pleno conflicto amoroso, escribe “allí donde está el mal, allí está la verdad. Lo malo es lo cierto. Sólo los bienes son ilusión”( “La sociedad”, 16-1-35), no hace sino manifestar, propiciado por las circunstancias, lo que desde siempre ha sabido.
Si, como es cierto, todo hecho es efecto de una serie de causas, el suicidio de Larra hubo de tener forzosamente las suyas, puesto que nada es gratuito ni se produce ex novo en la naturaleza (incluida la naturaleza humana). Pero ocurre que los que buscan las causas de este tipo de hechos -los actos humanos- suelen olvidarse de la fundamental: el carácter del individuo. El carácter no como algo forjado por las circunstancias, el ambiente, la educación, no, el carácter de verdad, originario, congénito, eso que nada ni nadie puede cambiar, aunque pueda manifestarse de diferentes maneras según los motivos que las circunstancias le ofrecen.
En el carácter de Larra -como en el de cada cual- se hallaba esbozado su destino. Sólo unas circunstancias extremadamente favorables hubieran podido dar a ese destino una forma menos trágica.
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Añadir comentario 4 de Marzo de 2008
Segunda parte del texto de Antonio Priante (la primera se vio ayer).
16-II-98
Aplicar desde fuera un razonamiento riguroso sería el método de la ciencia, en este caso, la psicología (si es que la psicología es una ciencia). El “método” del arte consiste en aprehender el objeto de una manera inmediata y global: intuitiva. ¿Cómo se consigue esto?
No hay cómo, o se consigue o no: éste es el misterio fundamental del arte. Después viene lo otro, la técnica que permita desarrollar materialmente aquella “aprehensión” o intuición esencial. Pero sobre la técnica no hay que preocuparse demasiado. Si la intuición es verdadera, producirá ella misma los instrumentos que necesita para manifestarse adecuadamente. Como todo en la naturaleza.
En apariencia hay dos Larras. El constructivo de la mayoría de sus artículos y el destructivo de algunos de ellos (”La Sociedad”, “Día de Difuntos”, “Nochebuena de 1836″…); el clásico que propugna una sociedad racional y ordenada, basada en la libertad y en la cultura, y el romántico, que vislumbra el caos y la nada por doquier, incluso al final de esa sociedad racional y ordenada (”libertad para recorrer ese camino que no conduce a ninguna parte”).
Larra posee una personalidad descompensada, desequilibrada: poderoso en el análisis, raquítico en la síntesis. Ve los males como nadie, los estudia, los analiza, los reprueba; en todo este proceso camina sobre tierra firme. ¿Pero cuál es el otro lado de esos males, de esas carencias? Una España en paz, libre, próspera, europea… Sí, en lo social tiene una referencia, un modelo, algo que proponer y hacia donde tender. Pero ¿y en lo personal? Aquí está el gran déficit de Larra: su incapacidad para sintetizar un modelo personal, que sirva al individuo y no sólo a la sociedad.
La descompensación, el desequilibrio de la personalidad de Larra la veo de esta manera: por una parte, una inteligencia poderosa, penetrante, que se aplica a la crítica corrosiva, y sin embargo constructiva, de la sociedad; por otra parte, una incapacidad radical de esa inteligencia para proporcionarle una visión del mundo (no sólo político) en la que pueda sentirse mínimamente cómodo. Claridad meridiana sobre la sociedad: sus defectos, sus remedios; oscuridad absoluta sobre el individuo: “mi corazón no es más que otro sepulcro”. Esta zona de oscuridad es la que me interesa.
Más que de oscuridad habría que hablar de vacío.
Existe la tentación de explicar este vacío como la consecuencia de determinados acontecimientos vitales: el fracaso político, el fracaso amoroso. No hay que caer en la tentación. Las vicisitudes no marcan el carácter; es el carácter el que se expresa a través de las vicisitudes. Más claro: en Larra, el sentimiento de vacío no es consecuencia de ciertas experiencias vitales, sino al contrario: el modo en que experimenta la vida es consecuencia de su sentimiento de vacío.
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Añadir comentario 3 de Marzo de 2008
Antonio Priante me ha pasado los breves apuntes que tomó antes de sentarse a escribir su obra maestra El corzo herido de muerte, cuyo primer capítulo encontraréis gratis en la pestaña superior de “Textos”. Dicha novela, ganadora de un Premio Seléucida 2007, reproduce ficticiamente los últimos días de vida del escritor Mariano José de Larra (1809-1837) antes de que se suicidase.
Los apuntes de Priante abarcan cuatro días de 1998, cuando comenzó a gestar la obra, de manera que me ha parecido interesante reproducirlos en el blog entre hoy y el jueves. Pueden ser de utilidad para principiantes en el arte de escribir novelas históricas (Priante se enfadará porque no se considera escritor de tal género), o de interés para quienes se pregunten qué mecanismos creativos aplican algunos escritores. Así que aquí tenéis el primer día:
LARRA: CUADERNO DE BITÁCORA
13-II-98
Larra es en estos momentos una ciudad sitiada; una plaza fuerte a la que hay que rendir, buscando la ocasión y los medios adecuados. He enviado a su interior informadores, espías. Sé mucho de la configuración y características de la plaza. No todo. Falta algo fundamental: cuál será el mejor acceso. Pero sé que, en cuanto dé con él, en cuanto la avanzadilla que opera en su interior me abra una puerta, por ahí entraré y la plaza será tomada en un instante, sin resistencia.
Hoy se cumplen 161 años de la muerte voluntaria de Larra. Especular sobre los motivos de aquella acción no conduce a nada. Todos son posibles, por separado o combinados. Aplicar desde fuera un razonamiento riguroso para desvelar el misterio no sirve. Hay que vivirlo desde dentro.
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