Entrada clasificada como 'Anagrama'
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5 comentarios 8 de Mayo de 2008
Kurt Vonnegut (Indianápolis, 1922-Nueva York, 2007) es uno de los grandes escritores que dio el siglo pasado, más o menos encajado en el género de la ciencia ficción. Y no sólo era un ido de la olla sino que, además, lo embargaba una melancolía que sólo superaba mediante un sentido del humor tan tronchante como desquiciado.
El origen de todo eso posiblemente esté en su experiencia como soldado durante la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes lo capturaron y lo encerraron con otros prisioneros en un matadero de Dresde. Paradójicamente, eso le salvó el cuerpo: Dresde desapareció del mapa mientras él oía todo el horror atrapado en el matadero número 5. Cuando salió, no era el mismo. Nada podría ser lo mismo. En cierto sentido, el edificio que le salvó la vida hizo las veces de tumba espiritual: trastocado, muerto en vida mientras oía cómo volatilizaban una ciudad, mientras le llegaba el olor a abrasión, quizá de carne humana. Tras su regreso a los Estados Unidos se volvió pacifista y escribió esa obra maestra absoluta y turbadora: Slaughterhouse Five (Matadero Cinco).
El protagonista de la novela es Billy Pilgrim. O sea, Peregrino, un nombre en absoluto casual. El argumento (para llamarlo de alguna manera) de esta locura es el siguiente: a Pilgrim lo secuestran los trafalmadorianos, unos alienígenas que perciben el tiempo como un todo. Eso les permite ver el futuro y el pasado con la misma claridad que el presente. Pilgrim accede a ese nivel de conciencia y vive continuos saltos en el tiempo. Por ejemplo:
“Billy, puesto que conocía el futuro, sabía que la ciudad sería hecha añicos e incendiada al cabo de unos treinta días. Y también que la mayoría de las personas que ahora le miraban muy pronto estarían muertas.” [en referencia a Dresde]
La dislocación temporal que impregna la novela, y que recuerda a Philip K. Dick, es necesaria para que el autor pueda contar lo que quería y tal como quería: aunando lo sufrido en Alemania con la idea de que toda guerra es absurda y que el libre albedrío no existe.
Al margen de que uno simpatice o no con dichas tesis, Matadero Cinco es una obra maestra de calado abismal, densa y profundamente desconcertante. Y no obstante, sorprendentemente divertida. Por ejemplo:
“–Seguramente habrá recibido cartas –dijo Billy–. Es lógico que le hayan escrito muchas.
Trout levantó un solo dedo.
–Una.
–¿Era de un entusiasta?
–Era de un loco. Decía que yo debería ser nombrado presidente del Mundo.”
Y así todo el rato. Por cierto, su hermano mayor, Bernard Vonnegut, descubrió que con yoduro de plata se pueden bombardear las nubes y provocar lluvia. O eso leo en la Wikipedia. Menuda familia…
Existe una serie de televisión parecida a The Twilight Zone. Está basada en los cuentos de Vonnegut recogidos en el volumen Welcome to the Monkey House, y comparte título. Recuerdo claramente una historia que vi de pequeño en TV3: trataba de una señal llegada del espacio que hacía enloquecer de alegría a quien la escuchara, hasta el punto de que provocaba que el oyente se olvidara absolutamente de todo, incluso de comer. ¿Acaso una versión letal de la música de las esferas?
Y termino: publica Anagrama.
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13 comentarios 21 de Abril de 2008
Más conocido en Cataluña por Sant Jordi, o sea, San Jorge. Las ventas de libros en Cataluña se dispararán pasado mañana. Comprarán incluso quienes no leen, que ya es decir, impelidos por los descuentos que ofrecen las librerías y por la cosa esa de “no quedar mal”. Algo similar sucederá en otras partes, principalmente Madrid (creo), pero a otra escala.
Dado que ir de compras literarias a ciegas va a ser un suicidio este próximo miércoles, voy a hacer unas cuantas recomendaciones para aquéllos que anden tan perdidos que se vean obligados a tener en cuenta los puntos de vista de un analfabeto funcional como yo. Pongo epígrafes a vuela pluma, recapitulando algunos de los libros que he tratado desde diciembre, cuando redacté las recomendaciones literarias de Navidad y Reyes.
Cartas de viajes: La vida en México, de Frances Erskine Inglis (Rey Lear)
Clásico contemporáneo serbocroata: El Kapo, de Alexandar Tišma (Acantilado)
Cuentos: Los amantes de Toledo y otras historias insólitas, de Villiers de l’Isle-Adam (El Cobre)
De la editorial que nos patrocina en 2008: La luz que se apaga, de Rudyard Kipling (El Cobre)
De un grande fenecido el año pasado: El castillo en el bosque, de Norman Mailer (Anagrama)
De una exiliada croata: El Ministerio del Dolor, de Dubravka Ugrešić (Anagrama)
Diario: Diario de 1945, de Joseph Goebbels (La Esfera de los Libros)
Dos novelas breves en un volumen: Help a él, de Rodolfo Enrique Fogwill (Periférica)
Drama biográfico: La ciencia del adiós, de Elisabetta Rasy (Alianza)
Edición conmemorativa de un clásico: El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad (Galaxia Gutenberg)
Ensayo: Herejes, de G.K. Chesterton (El Cobre)
La primera novela del Proyecto Seléucida: El desorden, de Juan Carlos Girauta (Belacqua)
Literatura de viajes: Londres, de Henry James (Alhena)
Memorias del cerco a Sarajevo: Postales desde la tumba, de Emir Suljagić (Galaxia Gutenberg)
Micronovela: El socio, de Joseph Conrad (Artemisa)
Narración de primera mano de la Guerra de Cuba: Heridas bajo la lluvia, de Stephen Crane (Rey Lear)
Novela llevada al cine recientemente: Los crímenes de Oxford, de Guillermo Martínez (Booket)
Obra maestra rusa: La pulga de acero, de Nikolái Leskov (Impedimenta)
Shakespeare en versión cuento: El Rey Lear, de Charles Lamb (Rey Lear)
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11 comentarios 8 de Abril de 2008
Novela inesperadamente magistral cuya responsable es la croata Dubravka Ugrešić (Zagreb, 1949). Licenciada en lo que aquí sería Filología Rusa (por lo que veo), se exilió de la recién nacida Croacia en 1993 por motivos políticos. No los conozco con exactitud, pero tras leer la novela vislumbro que no odiaba a los serbios con la fuerza que imagino que se le requería desde algún ámbito oficial. Según mi amigo croata residente en Hong Kong, se la considera una traidora a la patria.
La novela se desarrolla mayormente en Holanda, donde reside, y parece claro que contiene elementos autobiográficos. La protagonista es una profesora croata de lengua serbo-croata en particular y literatura ex-yugoslava en general, cuyos alumnos universitarios son refugiados de la antigua Yugoslavia. La tensión y la introspección están servidas, así como una situación casi final tan inesperada como desagradable.
La obra no sólo es apabullante en general sino que contiene momentos brillantísimos. Por ejemplo:
“Yugoslavia era un país terrible. En él, todos mentían, igual que mienten hoy. Sólo que ahora una mentira se ha dividido en cinco partes.”
Las cinco partes a las cuales se refiere son Croacia, Eslovenia, Serbia (con Montenegro y Kosovo, claro), Bosnia-Herzegovina y la FYROM (Former Yugoslav Republic Of Macedonia) o Skopia, mal llamada ‘Macedonia’ (la única Macedonia que hay es griega) y cuya lengua oficial es un dialecto búlgaro también escrito en cirílico. Recuérdese además que ‘Skopia’ es una palabra griega, como también ‘Kosovo’: Κοτσυφοπέδιον, es decir, ‘campo de mirlos’.
Novela para todo el mundo, pero especialmente para los interesados en los Balcanes, sus lenguas y su literatura. Publica Anagrama.
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1 comentario 11 de Marzo de 2008
Pequeña obra maestra del pensamiento fragmentario de manos de una de las mejores escritoras francesas. Ejemplo preclaro de mezcla explosiva en todos los sentidos (judíos españoles y húngaros más algo de sangre iraní, véase la belleza en la foto de la solapa), Reza nos pone al corriente de elementos de su vida personal, entre ellos la relación con su padre, en un libro maravilloso de sólo 126 páginas. Un ejemplo:
“Poco antes de morir -para ser exactos, muy poco antes, ¿un mes, tal vez?-, mi padre me llama desde el cuarto de baño. Está de pie, desnudo ante el espejo, y me dice, mirándose:
-Aquí, Auschwitz. Allí, una mujer embarazada de siete meses. Las piernas, Conchita. En cuanto a la cara… ni más ni menos que la máscara de la Muerte.”
El título viene de la célebre sonata Hammerklavier de Beethoven. Publica Anagrama, editorial que ya está en la barra lateral, sección “Editoriales respetables”.
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2 comentarios 15 de Enero de 2008
Norman Mailer, escritor tan interesante como equivocado, nos dejó en noviembre de 2007. Como soy un payaso, se me pasó por alto, pero ahora hablaré de él.
Nació en New Jersey en 1923, en el seno de una familia judía. Tras luchar en la Segunda Guerra Mundial, debutó en las letras en 1948 con Los desnudos y los muertos. Novelista de primera, ganó el Premio Pulitzer en 1980, y Anagrama acaba de publicar El castillo en el bosque, que si no me equivoco es su penúltima obra, escrita poco antes de morir.
Mailer se movía en esa cosa progre americana que tanto daño ha hecho. Igual que Truman Capote, cayó en la identificación con el agresor y ayudó en 1980 a que se pusiera en libertad condicional a Jack Abbott, asesino que reincidió matando de nuevo. Lo devolvieron a la cárcel, y Mailer confesaría años después que no se sentía orgulloso de lo sucedido. No es para menos. Pero al margen de eso, en su CV también consta haber apuñalado a su mujer, Adele Morales, en 1960. Toda una joya.
Vuelvo al libro que nos ocupa. El castillo en el bosque es una obra extraordinariamente bien escrita. Mailer fabula con un oficial de un equipo secreto de las SS, encargado de demostrar que Hitler no tenía sangre judía. No obstante, se demuestra por accidente que Hitler era producto de un incesto, hecho que agrada sobremanera a Himmler, el jefe de dicho oficial encargado de la investigación, por motivos que ahora no vienen al caso (aclaro que, por lo que sé, los padres de Hitler no eran familia, pero eso da igual si hablamos de ficción). La vuelta de tuerca, con todo, es la siguiente (no voy a explicar nada que no conste en la contraportada del libro, a la vista de cualquiera).
Dicho oficial es un demonio, enviado por el Diablo, quien a su vez controla a Hitler en persona. Todo parece un poco rebuscado y fuera de lugar, pero aun así la novela se lee con placer. Y llama mucho la atención, en el planteamiento general de la obra, cierta similitud con The Screwtape Letters, de C.S. Lewis (mal traducido en Rialp como Cartas del Diablo a su sobrino). Me refiero, claro, a la idea de los tentadores dirigiendo, o mejor encaminando, a los humanos tentados hacia la perdición, en nombre de su particular lucha contra Dios. De ahí que, en la novela, Hitler aparezca como un eslabón especialmente cruel de la lucha entre el Creador y el Caído.
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1 comentario 7 de Enero de 2008
Los Reyes ya se han ido. Espero que no hayan dejado mucha pseudoliteratura por el camino, porque sería motivo suficiente para prohibirles la entrada en la UE el año que viene.
De todos modos, no es ninguna novedad que algunos de los libros más vendidos estas fiestas hayan sido los pésimos. Así que, para distraeros un poco, aprovecho para señalar los tres vínculos que he incorporado en la barra lateral:
Los libros más vendidos de la historia. J.K. Rowling arrasa con sus múltiples Harry Potter.
Las listas actualizadas de los superventas en los EE.UU. según el New York Times. Cambia cada semana.
Las listas pasadas de los superventas en los EE.UU. según el New York Times. Semana a semana desde 1970.
También he creado una categoría llamada “Editoriales respetables”. En ella he puesto algunas de las que me gustan, colaboren o no conmigo: Periférica (no, por ahora), Cahoba (sí), etc. Sé que todas las editoriales meten la pata. La cuestión es que unas más que otras, y no voy a ocultar que la lista responde a mis afinidades electivas.
Tras las fiestas de Navidad y Reyes viene la caída abisal en ventas de libros, que no se recuperan hasta marzo. De todos modos, Belacqua publicará en febrero la novela El desorden, de Juan Carlos Girauta. Era la mejor opción temporalmente hablando, por motivos que ahora no vienen al caso. Así que adelante.
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2 comentarios 31 de Julio de 2007
Parece que Auster va de caída. No pienso que sea la edad, porque creo que se conserva moderadamente bien. Acaso sea un agotamiento creativo irremediable.
Viajes por el Scriptorium es su última novela. Pretende ser interesante, pero se diluye a las pocas páginas. Sigue escribiendo bien, eso es innegable. Es un escritor de raza. Pero a veces no es suficiente, sobre todo cuando uno se empeña en hacer algo interesante u original a estas alturas.
El protagonista es un anciano de oscuro pasado encerrado en una habitación. Tiene amnesia (él, no la habitación), y todos los objetos que lo rodean llevan una etiqueta con el nombre correspondiente: ‘lámpara’, ‘ventana’, etc. Para más inri, al anciano en cuestión lo llama ‘señor Blank’ (‘en blanco’, ‘virgen’, ‘vacío’), y la cosa se tuerce en un juego metaliterario que ya cansa.
Edita Anagrama, y sólo recomendable para seguidores de Auster.
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Añadir comentario 21 de Mayo de 2007
Auster publicó en 1990 esta pequeña maravilla. Para no entrar en detalles innecesarios, diré que trata de un par de jugadores que quieren desplumar a las cartas a dos excéntricos millonarios.
Hasta aquí, nada especial. Pero lo bueno viene luego, cuando Auster sabe derivar lo que era una novela de carretera hacia unas obsesiones enfermizas con casa aislada como marco. Cuando se pone, el de New Jersey es capaz de transmitir una angustia asfixiante hasta lo morboso.
Me queda comentar que el título original es The Music of Chance, y que, tras leer el libro, me pregunto si la traducción del título es la más acertada.
Y se me olvidaba: publica Anagrama.
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