“Muertos que trabajan en los campos de caña”, de William Seabrook
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2 comentarios 6 de septiembre de 2010 a las 7:33 GMT+1 seleucus
Primer relato del volumen La plaga de los zombis (Valdemar). Es de suponer que la traducción es de José Luis Moreno Ruiz.
William Seabrook (1884-1945) era todo un personaje. Estadounidense alcohólico que se quedó más bien poco en casa, viajó por todo el mundo, conoció al satanista Aleister Crowley por sus intereses comunes en el ocultismo y terminó practicando canibalismo en compañía de no sé qué tribu (la víctima había muerto por causas naturales, o eso dicen). A la postre, se suicidó. Todo parece indicar que era el individuo más extravagante de la Generación Perdida, el grupo de escritores de diversas procedencias que vivió en París durante el período de entreguerras (Ezra Pound, John Dos Passos, Erich Maria Remarque, etc.).
"Muertos que trabajan en los campos de caña" es el único relato sobre zombis del libro La isla mágica, dedicado a Haití. Seabrook nos ilustra con una descripción de las prácticas de vudú empleadas para resucitar cadáveres recientes y usarlos como esclavos en los campos. Este tipo de zombi se parece más a un robot que a cualquier otra cosa, y es absolutamente inofensivo. Hay que destacar que en el Artículo 249 del Código Penal de Haití se recoge que:
"También será considerado como intento de asesinato el empleo en perjuicio de otra persona de sustancias, las cuales, sin ocasionar la muerte real, producen en el sujeto un coma letárgico de duración variable. Si, tras la administración de dichas sustancias, la persona resultara enterrada, el acto se consideraría asesinato, fuera cual fuera el desenlace final."
Como podría decir un anuncio del Ministerio de Turismo: "Ven a Haití. No querrás volver".
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