Cómo no hay que vender un libro
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3 de junio de 2010 a las 7:42 GMT+1 seleucus
Una noche tesalonicense del pasado abril estaba dando una vuelta con Marios y Evánguelos. Acabábamos de cenar patsás (como nuestros callos pero en sopa y hecha de ternera) y nos estábamos metiendo un helado sin miramientos. En la calle Delfón, más o menos a la altura de Bótsari, me detuve frente a un quiosco que aún estaba abierto. Apoyadas contra la pared estaban las ediciones baratas que algunos periódicos ofrecen con el paquete de los domingos (como aquí: libros, dvd, lo que sea). Me fijé en que tenían Caballería roja de Bábel, y comenté en voz alta que es un compendio de relatos magnífico. Entonces sucedió lo inesperado: el propietario salió de la tienda y me dijo que ese libro era malísimo y que sólo contaba memeces. Le pregunté que a qué venía eso respecto de Bábel y entonces se lió con la explicación. Terminamos deduciendo que el tío pensaba que me había referido a otro volumen tirado por ahí.
La verdad es que poco importa a qué libro me refiriera. No se vende así. Si tienes periódicos en tu establecimiento, debes lidiar con lo que te echen los domingos e intentar colocarlo todo. Además, ponerse a hablar talmente con desconocidos no viene al caso, mas eso ya es otra historia. En Grecia las cosas funcionan de otro modo.
Entrada clasificada como: Observaciones varias,Recomendaciones literarias
Etiquetas: Isaak Bábel









9 comentarios Deja un comentario
1.
Blas de Lezo | 3 de junio de 2010 a las 11:00 GMT+2
Sí que es extraño lo que cuentas. En "Asterix en la legión", el griego era el negociante. Les tenía por gente con grandes dotes comerciales.
Saludos cordiales.
2.
seleucus | 3 de junio de 2010 a las 12:07 GMT+2
Bueno, es que entre los griegos de antes y los de ahora la única relación es lingüística. Hablan una lengua viva que parte de otra muerta. Nada más.
3.
avantidisplay | 3 de junio de 2010 a las 15:27 GMT+2
Un amigo vendedor americano me regaló "el vendedor más grande del mundo" de Og Mandino. Bonita historia para que lea cualquier vendedor especialmente una vendedora de quioscos.
4.
seleucus | 3 de junio de 2010 a las 16:12 GMT+2
Mandino, ¿eh? No Mandingo. Qué susto me he llevado al ver el nombre.
5.
Bárbara | 3 de junio de 2010 a las 17:58 GMT+2
Hombre, a mí que un quiosquero se moleste en dar su opinión sobre un libro que a otro quiosquero no le iría ni le vendría me parece un signo de desarrollo o al menos de interés por el mundo y sus cosas.
6.
J | 3 de junio de 2010 a las 21:23 GMT+2
Perros alimentados desde los balcones, quiosqueros que dan una opinión confusa cuando no les han preguntado... Grecia es indudablemente el país del futuro.
7.
seleucus | 4 de junio de 2010 a las 1:12 GMT+2
Como Brasil. Y siempre lo será.
8.
strelnikov | 5 de junio de 2010 a las 0:11 GMT+2
Un quiosquero opinando de literatura. Qué lujazo. Aquí, como mucho, te opinan del Marca.
9.
helmer | 30 de junio de 2010 a las 23:00 GMT+2
¿Mandingo?
Debe de referirse al célebre tenor Flácido Mandingo...
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