Entradas de febrero, 2010
Popularidad: 6%
26 de febrero de 2010 a las 20:27 GMT+1
seleucus
"Flashforwardeando". Hoy toca Robert J. Sawyer.
Entrada clasificada como: Ciencia ficción/Futurista,Editoriales respetables,La Factoría de Ideas,Recomendaciones literarias
Etiquetas: Factual, Robert J. Sawyer
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25 de febrero de 2010 a las 7:50 GMT+1
seleucus
No sé qué pasa pero cada día pongo títulos más raros a las entradas.
A propósito de Un héroe de nuestro tiempo, de Lérmontov, comenté que el traductor había usado el verbo 'semientornar' en una frase:
"A través de sus pestañas semientornadas [...]" [Nórdica Libros y traducción de Luis Abollado Vargas; página 93.]
El problema no es que el verbo no exista sino que no significa nada. 'Entornar' ya quiere decir 'entrecerrar', de modo que el 'semi' sobra sintácticamente, por no decir que además queda fatal.
Eso me llevó a una palabra que sí existe oficialmente pero que tampoco significa nada, y que se usa de continuo. Es el substantivo 'precalentamiento' (curiosamente el DRAE no da por existente el verbo 'precalentar'), mencionado en las retransmisiones deportivas. No hace falta ser deportista o haber practicado asiduamente deporte alguno para darse cuenta de que el acto al cual nos referimos mediante ese substantivo es, en realidad, el calentamiento. Un futbolista calienta antes de saltar al campo para así evitar lesiones; lo que no hace es precalentar, dado que estaría calentando para calentar antes de jugar. Absurdo y regresivo. Si continuamos así, terminaremos diciendo que el jugador anteprecalienta, y luego que proanteprecalienta, etc. Nos remitiremos al infinito en una acción interminable de calentamiento eterno.
Entrada clasificada como: Editoriales respetables,Nórdica,Recomendaciones literarias,Traducción/Filología
Etiquetas: Cáucaso, Lérmontov, Lo saben Mendoza y Floro
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24 de febrero de 2010 a las 7:11 GMT+1
seleucus
Visto en ADSLnet.
Entrada clasificada como: Qué sucede en el mundo editorial
Etiquetas: Libro digital
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23 de febrero de 2010 a las 7:02 GMT+1
seleucus
Llego tarde a la reseña de la película porque no me gusta ir cuando se acaba de estrenar. Manías personales.
En mi opinión, últimamente hemos tenido el raro privilegio de asistir en directo al nacimiento de una obra mayor en la literatura y de su reflejo excelso en el cinematógrafo. No es una coincidencia que se dé muy a menudo. La versión en imágenes no se separa del texto escrito excepto en la culminación final, mucho más abierta que la original aunque en absoluto errónea desde un punto de vista meramente estético. Nada que objetar.
La crudeza es extrema, más por lo que se insinúa que por lo que se muestra, y las interpretaciones puntúan veinte sobre diez, igual que la dirección y el diseño de producción. El recuerdo amargo de lo que fue y ya no es, y de lo que pudo haber sido y nunca será, te acompañan desde el primer fotograma. En medio, las tres alternativas: el suicidio como única vía de escape, la supervivencia manteniendo a cualquier precio los antiguos valores de la civilización o la subsistencia a través de la eliminación de todo rastro de conciencia que evoque a la humanidad. Ahí, en la elección, se percibe la fuerza de Viggo Mortensen para convencernos de que haría lo que fuera por su hijo, incluso pactar con Dios, pasar por loco y guardar un silencio eterno y solipsista a cambio de que todo volviera a ser como antes. Es decir, a la manera de Tarkovski en Sacrificio.
En conjunto, una clase magistral de cómo sobrevivir al Apocalipsis eludiendo a la chusma caníbal que merodea por ahí.
Entrada clasificada como: Ciencia ficción/Futurista,Literatura y cine,Recomendaciones literarias,Sobrenatural/Terror/Fantasía
Etiquetas: Clásicos que lo flipas, Cormac McCarthy, Lo saben Mendoza y Floro
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22 de febrero de 2010 a las 7:50 GMT+1
seleucus
Se ha estrenado la película y resulta que ya había leído el libro. Cosas que pasan.
Por lo que a críos se refiere, sean lectores potenciales o sean protagonistas de la obra, no todo lo que publica Salamandra se arrastra literariamente como El niño del pijama rallante (con elle porque es una rallada); dicha editorial también ha puesto en el mercado literatura juvenil aceptable. En este caso se trata de El ladrón del rayo, de Rick Riordan, tejano de San Antonio nacido en 1964. Dicen que originalmente era una historia que el autor contaba a su hijo al acostarlo y que, para verterla en forma novelada, se basó en sus experiencias como profesor de niños con dificultades de aprendizaje.
El protagonista es Percy Jackson, un chico de lo más normal. Su vida es monótona y llena de problemas escolares y extraescolares, hasta que de pronto descubre que todo aquello que no encajaba en su existencia se debe a que es un semidiós griego. Hasta aquí nada raro, ¿verdad? Pues continúo. Su peligrosísima misión será descubrir quién ha robado el rayo de Zeus y restablecer el orden en el alterado mundo celeste.
El pulso narrativo de Riordan es ágil y el resultado bastante entretenido. Lo único cargante para el lector más maduro puede ser el lenguaje intencionadamente adolescente con que el texto se ha redactado. Pero tampoco nos vamos a enfadar.
Traducción de Libertad Aguilera.
Entrada clasificada como: Infantil/juvenil,Literatura y cine,Recomendaciones literarias
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18 de febrero de 2010 a las 7:54 GMT+1
seleucus
Robert Lozinski, moldavo residente en Bucarest, es el autor de La ruleta chechena, novela negra escrita directamente en lengua española y publicada por la editorial Rey Lear. Ganó el XI Premio Francisco García Pavón de Narrativa del Ayuntamiento de Tomelloso en el año 2008 y, afortunadamente, aún ahora se encuentran referencias en internet. La última en el blog Llibres a estones (Libros a ratos).
Entrada clasificada como: Autores del Proyecto Seléucida,Editoriales respetables,Negra,Recomendaciones literarias,Rey Lear,Robert Lozinski
Etiquetas: Robert Lozinski
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16 de febrero de 2010 a las 6:58 GMT+1
seleucus
Visto en Alt1040.
Entrada clasificada como: Observaciones varias
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15 de febrero de 2010 a las 7:47 GMT+1
seleucus
Martin Suter (Zúrich, 1948) es un escritor pata negra como la copa de un pino. Y a esta novela me remito.
La narración nos lleva con maestría por la vida de David Kern, una nulidad absoluta que trabaja como camarero en un bar donde, además, comete el error de intentar hacer amigos con los clientes. Allí conoce a Marie, de quien se enamora perdidamente. Por desgracia, ella y sus amigos son muy cultos (o, al menos, fingen serlo), de manera que él no entra ni con calzador.
Mas entonces todo da un vuelco. Llega a las manos de David un manuscrito, una novela inédita de la cual no duda en apropiarse. Nadie cae en la cuenta de que es imposible que tal sujeto haya podido escribir una obra maestra como ésa, y claro, Marie se enamora de él en pleno ataque romántico-esteticista propio de quien se guía por impulsos transitorios y no por la recta razón. A partir de ahí, la situación se vuelve incontrolable. La vida de David lo desborda, y Suter no sólo sabe reflejarlo a la perfección sino que lo lleva más allá, componiendo un magistral juego en el cual el protagonista termina acercándose peligrosamente a la locura.
Publica Anagrama y traduce Helga Pawlowsky del alemán.
Entrada clasificada como: Anagrama,Editoriales respetables,Recomendaciones literarias
Etiquetas: Martin Suter
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