¿Las películas de la primera década?
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12 comentarios 7 de enero de 2010 a las 7:42 GMT+1 seleucus
Como lo psicológico puede más que lo matemático, han aparecido en varios medios las listas de las mejores películas de la primera década del presente milenio. Según los responsables, la década terminó el 31 de diciembre de 2009, por lo cual es de suponer que, cuando cuentan, empiezan siempre por el 0 y no por el 1.
Pero da igual, jugaremos de todos modos. Al fin y a la postre, siempre podemos decir que el juego es un fin en sí mismo y no algo ordenado a una finalidad superior. Así, me centraré en la lista, con aciertos y desaciertos, que publicó La Vanguardia el 25 de diciembre pasado. Lo primero es el título de las dos páginas dedicadas al asunto: "Cine del desasosiego. Los filmes del decenio del 11-S y la crisis muestran una sociedad descarnada". En otras palabras: una burrada como cualquier otra. Lo mismo habrían dicho de la década de los 70 (Vietnam, Watergate, Guerra del Yom Kippur...; películas como The Deer Hunter), de los 80 (Guerra de Irán e Iraq, Guerra de las Malvinas, intervención de la URSS en Afganistán...; películas como Sacrificio) o de los 90 (implosión de Yugoslavia, bombardeo sobre Serbia...; películas como Eyes Wide Shut). O sea que ya empezamos con malos titulares.
A continuación, la lista que ese periódico presenta es de 50 películas. A mi juicio, mezclan erróneamente filmes que no pueden ir juntos por su naturaleza, al margen de la calidad que presenten o dejen de presentar. Es decir: telefilmes (Saraband), películas de animación (Up) y documentales (Bowling for Columbine). Y por si fuera poco, a más de un director le meten más de una cinta en la lista. Porque claro, se ha hecho poco cine en una década, ¿verdad? Así, al gran Clint Eastwood le dan tres plazas de las 50. Vale que es bueno, pero leer que un desastre como Mystic River es una de las grandes provoca, como mínimo, sorpresa.
A Michael Haneke le colocan dos, y ninguna es su obra maestra La pianista sino La cinta blanca (me callo, no la he visto) y Escondido (un fraude cinematográfico como pocos me he tragado). También dos a Almodóvar, y, atención, ¡a David Lynch! Supongo que redactaron la lista hasta arriba de vodka. Otros errores de bulto son Big Fish (lo peor que ha hecho Burton, y con diferencia) y The Man Who Wasn't There (lo peor de los Cohen hasta que cavaron su tumba al filmar Burn After Reading).
Algunos de los aciertos, que los hay, son Dogville, Oldboy (alucine coreano), Memento, Match Point y Kill Bill tomada como una unidad. Tampoco se han olvidado de Darren Aronofsky, el tío que rodó Pi y que entra aquí con Requiem for a Dream, aunque podría haber entrado con The Wrestler sin problema alguno.
Para terminar, refiero algunas películas que se han quedado fuera a pesar de atesorar muchísimos más méritos que otras para entrar en esa lista:
Pleno verano, una maravilla vietnamita del genio que ya dirigió El olor de la papaya verde;
Cloverfield, de la cual ya hablé en el blog;
Cine de directores españoles injustamente poco reconocidos: [REC] e Intacto;
The Butterfly Effect, película de un nivel tan alto como inesperado;
Black Hawk Down, una de las mejores cintas bélicas de la historia;
Redbelt, el testamento cinematográfico de David Mamet, donde demuestra que practica la teoría dramática que predica en su libro Bambi contra Godzilla;
Sun taam, prodigio rodado en Hong Kong con cuatro dólares y titulada en inglés Mad Detective;
Caterina va in città, o cómo la clase media tira del carro, asumiendo de modo suicida la función de subestructura orgánica, para que los aurigas vivan sin hacer nada;
Uranya, una griega;
Déjame entrar, para mí la mejor de vampiros jamás filmada;
Battle Royale, una salvajada alucinógena con Takeshi Kitano;
Children of Men, odiosa para algunos pero magistral en mi opinión;
Moon, la ganadora en el último Festival Internacional de Sitges;
Ghost World, crítica social friki pero que, en realidad, es la única que funciona precisamente por desligarse de ideologías subyacentes y trasnochadas;
Once, cuyo Oscar a la Mejor Canción no le sirvió de mucho.
Quien quiera criticar con argumentos serios y añadir lo que juzgue oportuno, que lo haga libremente. Huelga decir que borraré comentarios ofensivos, como he venido haciendo últimamente sin escrúpulo alguno.
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