Entradas de octubre, 2009
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30 de octubre de 2009 a las 7:26 GMT+1
seleucus
Festín cinematográfico, qué duda cabe, de la mano de Gabriel Axel (lo daba por muerto pero qué va). Ganó el Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera en 1988.
La película es un calco de la novela de Isak Dinesen que reseñé ayer. Diríase que el director se limitó a traspasar, plano a plano, el libro al celuloide. Lo meritorio es conseguir que se mantenga el aire de irrealidad naíf del texto: la francesa que aparece, en plenos años 70 del siglo XIX, en un poblacho de cuatro casas perdido en Dinamarca; la piedad que despierta en dos hermanas hijas de un pastor protestante, quienes la aceptan como cocinera sin saber que es la mejor cocinera de Francia, etc. Lo de ser el mejor cocinero del mundo me recuerda al Rey del Sushi, también conocido como Pequeño Chef, el protagonista de esa serie japonesa alucinante (como todo lo que hay en Japón, incluidas las azafatas de ferias).
Y como he mencionado al Pequeño Chef, digno sucesor nipón de Babette, el siguiente vídeo es ideal para toda la familia porque es un karaoke con traducción al inglés, y nos permite abrazar la cultura milenaria del Karate, los kamikazes y Godzilla:
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29 de octubre de 2009 a las 7:35 GMT+1
seleucus
En 2006, la editorial Nórdica compró a Santillana la traducción que Francisco Torres Oliver hizo del clásico danés El festín de Babette y la publicó con ilustraciones de Noemí Villamuza. El volumen ganó el Premio Junceda 2007 al Mejor Libro Ilustrado para Adultos y ya va por la tercera edición. Añado que con justicia, por más que no deje de preguntarme si el traductor, reputado especialista en literatura anglosajona, ha trabajado directamente del danés.
Isak Dinesen (Rungstedlund, 1885-1962), de nombre real Karen Blixen, consiguió dar forma a una micronovela absolutamente deliciosa. En 1871, Babette, una francesa que huye de los tumultos generados durante la Comuna de París, irrumpe en la vida apacible de una pequeña comunidad protestante danesa. Dos hermanas piadosas la acogerán y le permitirán trabajar como cocinera, hasta que, un buen día, Babette decide agradecérselo con un festín de cocina francesa en las antípodas de la comida frugal a la cual estaban acostumbradas.
Ya sé que, contado así, parece una memez. Pero en verdad digo que es una obra alucinante, una especie de fábula bajo forma moderna, un gozo literario de primer orden. Igual que, añado, la película es un placer cinematográfico.
Por cierto, Dinesen es la autora de la novela Memorias de África. Del libro ni idea, pero de la película mejor no digo nada.
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28 de octubre de 2009 a las 6:34 GMT+1
seleucus
Ya he hablado alguna que otra vez, más bien por motivos inauditos, del desastre universitario español, fiel reflejo de un sistema educativo que hace aguas. Ahora, superado ya el doctorado, voy a mencionar dos hechos que marean y que reflejan, una vez más, el repugnante estado de cosas.
Primero, en la Universidad de Barcelona (UB) y en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) no se les ha ocurrido nada mejor que cambiar las condiciones para que un doctor forme parte del tribunal que examinará a un doctorando. Hasta hace un año, la única exigencia para estar en un tribunal era ser doctor. Pero ahora, cerrando más el círculo endogámico universitario, es necesario cumplir también al menos una de cuatro condiciones. Ya no tengo el texto, pero las cuatro se referían, básicamente, a que sólo pueden examinar a doctorandos los doctores que formen parte de grupos de investigación universitarios, generalmente subvencionados. Esto suena muy bien, pero en realidad es una gilipollez como una catedral. Un ejemplo inventado pero perfectamente posible: un Premio Nobel de Literatura que fuera, casualmente, doctor en Filología Italiana por la Universidad de Milán no podría formar parte de un tribunal de tesis de la Facultad de Filología Italiana de la UB a menos que estuviera enchufado en algún grupo de investigación donde, sencillamente, se le exigiría que escribiera un artículo al año acerca de lo primero que le pasara por la cabeza. O si lo preferís, un ejemplo real: el escritor argentino Horacio Vázquez-Rial, uno de los mejores narradores vivos en lengua española, y Doctor en Historia por la UB, no podría formar parte de un tribunal que examinara una tesis acerca de su especialidad (Historia de Argentina) porque es un escritor autónomo que no pertenece a ningún grupo de investigación de la Senorita Pepis.
Segundo, se ve que en la Universidad de Lérida se aburren tanto que hoy, 28 de octubre de 2009, no tienen suficiente con darle el Doctorado Honoris Causa a un reputado pneumólogo estadounidense como Richard W. Light sino que tienen que dárselo, al mismo tiempo, a la cantautora mallorquina Maria del Mar Bonet. Al margen de que dicha señora sea insoportable, cualquier persona con un mínimo de sentido de lo que es (o debería ser) una universidad verá que aquí algo falla. Ya puestos, ¿por qué no el Honoris Causa, al mismo tiempo, a un prestigioso astrofísico y a Michael Jackson? (Es un decir, ya sé que está muerto.) Y para redondearlo todo, en la página del comunicado dedican tres veces más espacio a la Bonet que al doctor en medicina.
Sic transeunt universitates mundi.
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27 de octubre de 2009 a las 7:46 GMT+1
seleucus
Aviso: por motivos informáticos, escribo el griego antiguo sin espíritus.
Mientras reseñaba El rival de Prometeo, compendio magistral de textos publicado por la editorial Impedimenta acerca de los autómatas, recordé cierto desajuste filológico entre Aristóteles y los filólogos modernos. Iré por partes.
En el libro segundo de la Física explica el Estagirita la distinción entre suerte ('τύχη', 'týche' en transcripción y 'fortuna' en lengua latina) y casualidad ('αυτόματον', 'automatum' en adaptación de neutro griego a neutro latino y 'casus' en lengua latina). Ambas son causas accidentales. Todo lo que sucede por suerte sucede por casualidad, pero no a la inversa, de modo que la suerte es, por decirlo así, un subconjunto de la casualidad. Hay suerte cuando hay intención. Por ejemplo, en los juegos de azar, porque uno quiere ganar. O cuando vamos a usar como puente un árbol casualmente caído sobre las dos orillas de un riachuelo, decimos que por suerte o afortunadamente nos es útil.
La palabra española 'autómata', la catalana 'autòmat' y la inglesa 'automata', pues, vienen del plural neutro de la adaptación latina 'automatum' (igual que la latina 'curricula' es el plural neutro del singular 'curriculum'). Mas ¿qué ocurre con la etimología?
Es comúnmente aceptado que, en griego antiguo, el adjetivo 'αυτόματος' viene del pronombre y adjetivo 'αυτός' ('el mismo', 'el propio') más una forma derivada del verbo 'μαίομαι' (transcripción española 'máiomai': 'procurar', 'buscar'). Así, según la interpretación oficial, el significado de 'autómata' es 'que se mueve por sí mismo', sin referencias a la finalidad.
Luego está la versión de Aristóteles, muy curiosa. Según su opinión (en 197b18-32), la segunda parte no es correcta porque 'μάτος' viene del adverbio 'μάτην' (léase 'maten'), que significa 'en vano'. Así, 'autómata' significaría 'por sí mismo y sin finalidad', o sea, 'espontáneo'.
Personalmente, aunque el juicio de Aristóteles sea el de un hablante natural de la lengua y parezca así tener más autoridad, estoy con los filólogos modernos.
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26 de octubre de 2009 a las 9:43 GMT+1
seleucus
Como la novela ya está a la venta, descuelgo el pdf con las primeras páginas. Ha estado disponible 101 días y ha tenido 109 lecturas, lo que arroja una media de 1'07 al día.
Aquí una foto de la trilogía original griega: Roger de Flor, Berenguer de Rocafort y Gualterio V de Brienne. Ojalá podamos publicarla completa y tener una visión panorámica del punto de vista griego actual acerca de lo sucedido hace siete siglos. Me refiero, naturalmente, al de los poquísimos griegos que conocen la aventura almogávar en concreto. El grueso de la población no sabe ni quiénes eran, ni que en el Partenón se oficiaba misa católica ni que el catalán llegó a ser lengua oficial en Atenas durante buena parte del siglo XIV.
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23 de octubre de 2009 a las 8:31 GMT+1
seleucus
El nombre tiene su gracia. Más allá de eso, ni idea. Dejo el vínculo para los residentes en Madrid que se interesen.
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22 de octubre de 2009 a las 7:39 GMT+1
seleucus
Un año después de que se pusiera a la venta Viaje con Venus, de Ánguelos Terzakis (editorial Rey Lear), ya está en librerías la segunda novela griega que aparece por iniciativa de este blog: Roger de Flor. Catalanes, aragoneses y almogávares al servicio de los Paleólogos, de Konstantinos Kyriazís (ficha de la editorial Plataforma) y en traducción de Rafael Herrera Montero. Es la primera parte de una trilogía acerca de los mercenarios, básicamente catalanoaragoneses, que lucharon contra turcos primero, bizantinos luego y francos al final. Veremos si los otros dos libros también salen a la luz.
El lunes descolgaré las primeras páginas de la novela disponibles en la pestaña superior llamada "Textos", de modo que quien desee leerlas gratis aún tiene tiempo.
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21 de octubre de 2009 a las 7:21 GMT+1
seleucus
Esta entrada no es una crítica a Stieg Larsson, cuyas obras de la trilogía Millennium no he leído. Todos mis respetos, sobre todo cuando un amigo especialista en novela negra, Horacio Vázquez-Rial, afirma tanto en un artículo como en privado que es muy bueno. Así, voy a centrarme en otro tipo de fenómeno: el de la invasión de los ultracuerpos.
Lo llamo así porque, vaya donde vaya, todo el mundo sostiene un libro de Larsson: en el metro, en la universidad, en una cafetería, etc. Están por todas partes y no se puede escapar. Y quienes lo leen se convierten estusiastamente a una nueva fe que, en verdad, durará dos telediarios. Es decir, hasta que los libros pasen de las manos a las estanterías.
A pesar de que gran parte de los autores vivos o recientemente fallecidos que se publican no valen ni el papel en que se han impreso, es indudable que también hay libros buenos, muy buenos e inclusive magistrales. Por tanto, pensando en el asno de Buridán, que muere de inanición porque tiene dos montones de heno a la misma distancia y no sabe por cuál decidirse, uno se pregunta: ¿Por qué todo el mundo, aun aquél que no ha leído novela negra en su vida, compra de súbito y tan masivamente la misma trilogía? ¿Por qué Larsson y no Fred Vargas o Massimo Carlotto?
Es obvio que la clave está en la distribución. Destino (Larsson en español) y Columna (en catalán) son pesos pesados que suelen estar presentes no ya en las mesas de novedades sino en las estanterías de destacados, al alcance de cualquiera. No hay que preguntar a ningún empleado de la Casa del Libro o la FNAC "dónde están los de Larsson" porque los ves desde treinta metros.
Sin embargo, se producen al mismo tiempo dos fenómenos psicológicos que llevan a la compra masiva de un mismo libro: primero, el fetichismo del volumen, algo que ya traté; segundo, cierta oscilación impulsiva que va del aislamiento al mainstreaming: se pasa, con una facilidad pasmosa, de leer un libro desconocido (en el peor de los casos por elitismo intelectual forzado e insano) a leer eso que lee todo el mundo, sólo para no quedarse descolgado en las conversaciones de cafetería. Lo mismo sucede con el cine.
La conclusión, más allá de que la virtud, regulada por la prudencia, sea un término medio entre dos extremos igualmente perjudiciales, es que cada uno lea y vea lo que quiera pero sin engañarse ni engañar a los demás con argumentos falaces. Y es que leer algo porque no lo lee nadie es tan absurdo como leerlo porque todo el mundo lo hace.
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20 de octubre de 2009 a las 8:02 GMT+1
seleucus
Ésta es la segunda novela que Yuri Herrera (Actopan, 1970), licenciado en Políticas por la UNAM, lanza con la editorial Periférica. Por lo que leo, vuelve a reflejar el México actual de una manera más que personal.
Señales que precederán al fin del mundo es una obra exacta, cautivadora y rara. Exacta porque tiene la duración precisa para contar lo que quiere contar sin marear al lector (123 páginas en esta edición); cautivadora porque la atmósfera que el autor recrea deja volar la imaginación del lector; rara porque Herrera se salta convencionalismos y se la juega con un aire experimental muy estudiado y en absoluto fortuito tal que así:
"¡Pélese!, dijo Chucho. Makina se movió hacia él porque aunque comprendió que le hablaba a ella pensó que le pedía ayuda, debía estarle pidiendo ayuda, Makina no estaba acostumbrada a que la gente le dijera Huye." [página 56]
Makina es la protagonista, que pasa ilegalmente a los Estados Unidos para encontrar a su hermano, de quien la familia lleva demasiado tiempo sin recibir noticias. El destino del hermano es una vuelta de tuerca sorprendente en una novela que no apuntaba en esa dirección, dado que su gracia parecía residir únicamente en su forma y viveza. El futuro de Yuri Herrera promete.
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19 de octubre de 2009 a las 7:46 GMT+1
seleucus
No es el nombre de una ONG nueva sino algo bien distinto.
Que esto ya se hundido resulta obvio cuando los que deberían erigirse como guardianes de la lengua (maestros y profesores) se dedican a poner exámenes a mayor gloria de Carlos Ruiz Zafón y su ilegible La sombra del viento. Para muestra, un examen del colegio mallorquín San Josep Obrer. Pobres críos... Quizá no falte mucho para que en las facultades de filología inglesa se substituya a Salinger por Dan Brown.
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