Traducción de traducción
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9 comentarios 17 de septiembre de 2009 a las 7:46 GMT+1 seleucus
Vergonzoso que, a estas alturas, se continúe trabajando así tanto en español como en catalán. En el paleolítico nacional, cuando no había traductores de según qué lenguas, se tiraba de las traducciones al francés o similares. Mal menor o necesidad dadas las circunstancias, como quiera llamarse el fenómeno. Sin embargo, pone los pelos de punta que en pleno 2009 se continúe haciendo o, en el mejor de los casos, se continúen reimprimiendo dichas traducciones, como ha sucedido con Edicions 62 y la traducción que Carles Capdevila hizo de Guerra i pau del francés al catalán. ¿Traducir directamente del ruso? ¿Para qué?
Otros dos casos más o menos recientes son El cortador de cañas, mencionada ayer, y la segunda y tercera parte de la trilogía de Stieg Larsson en catalán, según me ha dicho un traductor y he leído en el blog catalán de Ricard Ripoll, profesor de literatura en la Universidad Autónoma de Barcelona. Que Larsson sea, según dicen personas de mi confianza, un buen escritor sólo lo empeora todo.
En mi opinión, dicha manera de trabajar únicamente es excusable cuando el escritor es bilingüe en las dos lenguas y sabe que la traducción es perfecta porque él mismo controla el proceso. Por ejemplo (me lo invento), en el caso de un escritor catalán que supervise la traducción de su propio libro al castellano, versión que quizá termine usando una casa noruega porque absolutamente nadie conoce a un noruego que traduzca con verdadera soltura del catalán a esa lengua, pero sí del español al noruego.
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