Vampiros y licántropos para parar un tren
Popularidad: 8%
6 comentarios 9 de julio de 2009 a las 7:21 GMT+1 seleucus
Arrastrándome sinuosamente por ciertas librerías, descubrí Sed de amor, de una tal Kresley Cole (aviso para estudiosos y practicantes del extreme-kitsch: Planeta ha puesto un tío cachas y un lobo en la cubierta). Después de llegar a casa sangrando por los ojos, lo busqué en internet. Copio y pego la sinopsis del Caserío Me Fío, también conocido como la Casa del Libro (las negritas son mías, como decía Rocco Siffredi):
"Sed de amor es el primer volumen de la serie > [¿qué coño hace este signo aquí?]. Una historia de amor muy sexy con escenas de seducción muy explícitas y de temática paranormal. [Uau, qué fuerte, ¿no?]
Es inútil luchar contra el destino. [Ah, ¿de verdad?]
Tras años de cautiverio en manos de los vampiros, Lachlain MacRieve, el jefe del clan licántropo, no puede creerse [yo tampoco] que la compañera a la que lleva siglos esperando pertenezca a la raza que más odia, la de los vampiros. Emmaline Troy viaja a Europa para tratar de resolver el misterio que envuelve la muerte de sus padres, pero un hombre-lobo furioso la reclama para sí [lo normal con la de inmigrantes que hay] y la arrastra hasta Escocia. Sin embargo, sus más oscuros deseos acaban materializándose en el sensual cuerpo de Lachlain. ¿Podrá el odio transformarse en amor?"
Cualquier persona normal iría a Escocia por whisky Laphroaig o para ver jugar al Dundee United, no por motivos vampíricos o licantrópicos. Pero al margen de eso, me pregunto dos cosas:
1. ¿Es el argumento de Underworld mera coincidencia?
2. ¿Por qué la vampira buenorra de dicha película se llama Selene ('luna' en griego), nombre más propio de una mujer loba? Lo digo sin segundas. Ni terceras.
Entrada clasificada como: Literatura de aeropuerto,Observaciones varias
Etiquetas: Kresley Cole, Licantropía, Morralla literaria, Vampirismo








