El principio de razón suficiente aplicado al aprendizaje de lenguas extranjeras
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18 comentarios 30 de abril de 2009 a las 7:32 GMT+1 seleucus
Hace muchos años, en una academia chunga, muy chunga, un profesor de inglés daba clases a los salidos de BUP y COU. Entre ellos, naturalmente, se hallaba un servidor. Apuntaré que el profesor terminó en la cama con una alumna jamona que llevaba loco a otro profesor. Ahora paso a lo que importa de verdad.
Durante el aprendizaje de lenguas extranjeras que no sean ugarítico ni dialecto homérico, uno de los ejercicios de toda la vida es la creación de frases que tengan significado. O mejor, sentido, como decía Wittgenstein. Recuerdo que, cuando me tocaba el turno, me quedaba bloqueado si el profesor no me daba una pauta. "Di lo que quieras" es lo peor que te pueden pedir porque te quedas en blanco. Necesitaba una justificación para enunciar una frase cualquiera, fiel a mi dogma, aún vigente, de que si no tienes algo verdaderamente interesante que decir, lo mejor que puedes hacer es callarte.
En esa época leía a Stephen King, o más bien lo que King firmaba como suyo, de modo que empecé a echar mano de la sangre y el horror en mis frases modelo. ¿Para qué decir "I think that the bus is going to stop right there" cuando puedes decir "I think that the bus is going to hit that guy and turn him into an unrecognizable load of flesh and bones"?
Recuerdo que sacaba buenas notas. Al fin y al cabo, los ejemplos eran gramaticalmente correctos. No obstante, quedé marcado como el tío raro de las frases bestias. A mi favor puedo decir que nunca me he acostado con una alumna mía.
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