Conversación con la intemperie, de seis poetas venezolanos
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6 comentarios 9 de diciembre de 2008 a las 6:49 GMT+1 seleucus
Toma castaña. Tengo poca tirada por la poesía, como he repetido mil veces, y aun así he alucinado con este volumen. Gustavo Guerrero ha compendiado y prologado para Galaxia Gutenberg poemas de José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, 1890-Ginebra, 1930, fenecido por suicidio), Vicente Gerbasi (Canoabo, 1913-Caracas, 1992), Juan Sánchez Peláez (Altagracia de Orituco, 1922-¿Caracas?, 2003), Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930), Guillermo Sucre (Tumuremo, 1933) y Eugenio Montejo (Caracas, 1938-Valencia [Venezuela], 2008).
No me extenderé en consideraciones más bien expuestas en la introducción. Me limitaré a decir que es un libro imprescindible para los interesados en la poesía, ya sea para uno mismo ya sea de regalo. Os traslado seis muestras que no son todas estrofas enteras:
José Antonio Ramos Sucre, del poema "Omega" (página 95):
Cuando la muerte acuda finalmente a mi ruego y sus avisos me
hayan habilitado para el viaje solitario, yo invocaré un ser prima-
veral, con el fin de solicitar la asistencia de la armonía de origen
supremo, y un solaz infinito reposará mi semblante.
Vicente Gerbasi, del poema "Nostalgia nocturna" (página 143):
Entre las soledades que inclinadas cultivan
violetas en la sombra del rocío,
pertenezco a la noche detenida
por negros abedules,
la noche que en la altura mueve nevados huertos
y abre los portales de la melancolía.
Juan Sánchez Peláez, del poema "Huellas" (página 304):
Sube un vaho
de mundos invisibles,
la lluvia toca un tambor,
serenos
lo desconocido y el mañana viajan;
cambian saludos, interceden por nosotros
los peregrinos en el desierto
Rafael Cadenas (página 311):
Vengo de un reino extraño,
vengo de una isla iluminada,
vengo de los ojos de una mujer.
Desciendo por el día pesadamente.
Música perdida me acompaña.
Guillermo Sucre, del poema "Al sur" (página 422):
No estoy atado al lamento
Entro en la pradera de mi infancia
Que fue también la de su silencio
Su mirada amanece como ave sobre el río
Promesa de sol
Polen que ahora disperso
Nada está visto por última vez
Eugenio Montejo, del poema "Autorretrato dormido" (página 618):
Yo velo aquí a su lado sin ser dos ni ser uno,
sin ser él mismo ni otro diferente,
sino la media sombra de su sueño
entre pasos sonámbulos... Y quizás a esta hora
ni la luna comprenda de qué hablo.
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