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6 de mayo de 2008 a las 11:10 GMT+1
seleucus
En casa de unos amigos, para una boda y la Feria del Libro. La corbata sólo para la boda.
Finalmente, y a contrario de lo que dije hace unas semanas, la optimización del blog a la nueva versión de WordPress la haremos cuando haya regresado, en junio. Seguiré publicando cada día durante mayo y junio. No sé si la nueva versión, la 2.5.1, me permitirá seguir mostrando el título de mis entradas futuras en la barra lateral. Actualmente uso tal opción para que se vea de qué hablaré a lo largo de la semana, aunque el contenido aún no sea legible.
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6 de mayo de 2008 a las 6:21 GMT+1
seleucus
Ayer hablé de la novela, y hoy toca hablar de la película.
Stroheim, con ese jeto impagable que tenía, se volvió loco y grabó nueve horas de metraje. El estudio las redujo a dos y veinte y destruyó el resto. Lo primero que se tendrá que hacer cuando se invente una máquina del tiempo será ir a buscar a los responsables y meterles de collejas hasta que les salten las retinas, y no por recortar (nueve horas... a Erich se le fue el perolo) sino por destruir lo sobrante. Hay que ser lerdo. Es una de las pérdidas más importantes de la historia del cine.
La obra es magistral, aunque es imposible que la vean los jóvenes de hoy día, que a los 10 minutos ya han perdido la concentración con algo tan simple como La revancha de los novatos. Ver cine mudo requiere un esfuerzo, pero la recompensa lo merece. Nada es gratis en esta vida.
La película tiene un inicio inexistente en la novela. Stroheim quiso aclarar por su cuenta lo que podría ser el pasado inmediato de McTeague, para sumergirse luego en una adaptación bastante fiel del texto. Pocos cambios, y un reflejo total de la avaricia que corroe a los protagonistas. La escena de ella acariciando monedas de plata mientras dice (se ve escrito en pantalla, si lo recuerdo bien) "mi tesoro", nos lleva a la conclusión de que un friki pata negra como Peter Jackson ha visto esta película y le ha servido de inspiración para retratar al degenerado Golum en Lord of the Rings. Stroheim también se ceba a la perfección en lo somático: tras la boda de los protagonistas, durante la cual pasa por la calle un cortejo fúnebre (presagio de por dónde irán los tiros), los invitados se ponen a comer literalmente como cerdos. Provoca arcadas verlo. La película no ha perdido un ápice de fuerza.
Y el final me lo callo, como me lo callé con la novela. Sólo diré que, en una serie de televisión que veía cuando Cruyff aún entrenaba, Tales from the Crypt, el episodio "Carrion Death", protagonizado por Kyle MacLachlan (el tío de Twin Peaks), termina de manera similar. Para mí que también lo sacaron de la novela...
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