El cénit absolutérrimo de Steven Seagal
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6 comentarios 8 de abril de 2008 a las 22:31 GMT+1 seleucus
Estoy perplejo. Resulta que aún no había visto la gran obra maestra de Steven Seagal. La acaban de poner por TVE1: Las entrañas de la bestia (Belly of the Beast). Y es que salió directamente en vídeo. Es tan buena que los cines temieron estrenarla en pantalla grande, por las avalanchas y tal.
El argumento: él es un súper-ex-agente de la CIA retirado. Vive en Hawai honrando la memoria de su esposa muerta (muy guapa en la foto, cómo no). Entonces unos desaprensivos asiáticos secuestran por error a su hija en Tailandia. Y claro, él se enfada.
El colega se va a buscar a su amigo-monje-budista, que también es ex-mega-agente y vive retirado en un monasterio de Bangkok para encontrar la paz tras haber matado por error a una mujer en un tiroteo con gentuza. Entonces se ponen a repartir en un festival en que muere incluso el apuntador. Seagal, en una estación abandonada, se permite el lujo de atravesar de un salto la pared de madera de un vagón de tren, matando a tres tíos de tres disparos antes de caer al suelo. Me he frotado los ojos por si estaba soñando. Luego se carga, en un cara a cara privado, a una súper-asesina tailandesa que mata a sus víctinas con las uñas (en serio). Pero como yo sospechaba, resulta ser un tío. No se notaba ni nada. Se ve que en Tailandia hay cada ladyboy que hay que ir con cuidado...
Por si fuera poco, se liga, o mejor ella lo liga, a una tailandesa veinte años más joven (como mínimo). Ella es muy buena persona, de una moralidad ejemplar, y sabe compensar el dolor que siente Seagal al haber enviudado. La ternura me ha conmovido hasta el bazo, por no mencionar el páncreas.
Al final, los monjes buenos se ponen a rezar y contrarrestan el poder satánico de un monje malo que hacía vudú tailandés con Seagal. De hecho, le provocan tal derrame cerebral que termina sangrando por los ojos. Muere, naturalmente.
A destacar la inspiración directa sacada de Matrix: muchas escenas de lucha y tiroteos se desarrollan a cámara lenta, como también la escena en que el ultra-malo dispara flechas a Seagal y éste las derriba a balazos (alucinante). Y el barrigón que lleva Seagal me indica que el tío que daba patadas circulares con salto no era él sino un doble. Aún así, es imprescindible ver esta película justo después de Sacrificio de Tarkovski.
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