La pulga de acero, de Nikolái Leskov
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13 de Marzo de 2008 a las 6:58 GMT+1 seleucus
La recién nacida editorial Impedimenta ha dado en el clavo con esta pequeña obra maestra rusa, no sólo por su calidad sino por la edición: buena introducción de Care Santos, gran traducción de Sara Gutiérrez e ilustraciones de Javier Herrero (no sé quiénes son, pero los felicito). Un regalo, teniendo en cuenta las novelas impresentables que hay en el mercado por el mismo precio.
Veamos al autor. Nikolái Semionovich Leskov (Gorojovo, Rusia Central, 1831-San Petersburgo, 1895) se quedó huérfano a los dieciséis años y terminó de escritor por accidente, ya que no tuvo una formación académica por más que aprendiera polaco y ucraniano. Simplemente, alguien se dio cuenta de su valía a través de unas cartas paisajísticas privadas, de manera que comenzó a publicarlas en periódicos. A partir de aquí, Leskov sentó cátedra. Entre otras, escribió la novela Lady Macbeth de Mtsensk, hecha ópera por Shostakóvich, convirtiéndose en un autor tan denostado por una parte de sus contemporáneos (la mayoría) como bien considerado por otros (Chéjov y Tolstói), y especialmente por escritores posteriores como Walter Benjamin. Y es que no sólo nadie es profeta en su tierra sino que, muchas veces, ni siquiera lo es en su tiempo.
El argumento de la obra, divertidísima, gira alrededor de una pulga de acero que diseñan ingenieros británicos para estupor del zar Alejandro. Al bicho minúsculo, para que mueva las patas y las antenas, se le da cuerda con una llave igual de diminuta. La gracia de la narración reside, en parte, en el ritmo y la comicidad que Leskov le imprime. Además, el aire de cuento de hadas que desprende la vuelve ideal para niños y jóvenes que aún no se hayan introducido en la literatura rusa (o sea, el 99'9999%). De esta guisa, La pulga de acero se erige en un punto de partida óptimo antes de saltar al surrealismo de Gógol o al drama eterno de Dostoievski.
Impedimenta ha comenzado bien su carrera literaria, publicando de manera ejemplar no sólo a Leskov (el primer tiraje se agotó en dos meses) sino a indiscutibles como Stendhal o Gustave Flaubert. De seguir así, se convertirá en una editorial imprescindible.
Entrada clasificada como: Editoriales respetables, Impedimenta, Infantil/juvenil, Recomendaciones literarias


2 comentarios Deja un comentario
1.
Robert Lozinski | 14 de Marzo de 2008 a las 12:36 GMT+1
El título completo es Cuento sobre el bizco Zurdo de Tula y la pulga de acero:
Сказ о тульском косом Левше и о стальной блохе
Recuerdo que, cuando era pequeño, disfruté mucho con el libro y también con el dibujo animado.
2.
seleucus | 14 de Marzo de 2008 a las 14:28 GMT+1
Pero ¿se hicieron dibujos animados? Impresionante...
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