El Kapo, de Aleksandar Tišma
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9 de febrero de 2008 a las 7:05 GMT+1 seleucus
Acantilado, siempre recuperando autores centroeuropeos tan formidables como desconocidos, publicó en 2004 esta joya de Aleksandar Tišma (1924-2003). El autor, yugoslavo de pasaporte la mayor parte de su vida (pero precisando: serbio, húngaro y judío), estuvo recluido en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, y años después escribiría el ciclo novelesco Ramas entrelazadas, siendo El Kapo una de las seis obras que lo componen.
Esta obra maestra trata de un judío que es kapo en un campo de concentración. Muchos años después, siente la necesidad de hablar con una superviviente del horror, de manera que va a su encuentro. Hasta aquí puedo leer.
Ahora bien: ¿quiénes eran los kapos? Carlos Semprún Maura lo explicó con claridad en un par de artículos en Libertad Digital, titulados “Kapos” y “Funeral Parlours”. Sintetizando: su propio hermano, Jorge Semprún Maura (escritor y Ministro de Cultura con Felipe González), fue kapo en el campo de Buchenwald. Carlos Semprún explica que la palabra 'kapo' no viene del italiano 'capo' (de la mafia), como se cree, sino del alemán "Kamerad Polizei". Y añade que:
"[…] Someramente, podría definirse así la férrea y siniestra jerarquía concentracionaria: en la cúpula claro los nazis, los SS, con derecho de vida o muerte sobre todos los deportados, y entre la masa de deportados, verdaderos esclavos, y la cúpula nazi, lo que en otras ocasiones califiqué de “subadministración”, o sea los kapos, deportados con ciertos privilegios y ventajas que les permitían comer mejor, vestir mejor, sentir menos frío, trabajar menos que la masa de cadáveres ambulantes, y sobre todo, lo más tremendo, lo que siempre ha intentado ocultarse: elegir quiénes iban a formar parte de los comandos de trabajo forzado en el exterior del campo y quiénes iban a morir la mañana siguiente, fusilados o ahorcados por los nazis." [El subrayado es suyo.]
Visto esto, conviene ver un parágrafo especialmente impactante de una esta novela, por lo demás cruda a más no poder. Es un momento en que el ex-kapo recuerda, por boca del narrador omnisciente, cómo abusaba de las reclusas, o las espiaba antes de que las asesinaran:
"Él también miraba, ¿por qué no?, aunque sabía, igual que lo sabían los SS, que todas estarían muertas al cabo de diez minutos; pero ¿cómo privarse de mirar un cuerpo soberbio, arqueado inconsciente hacia un perchero, después de los esqueletos que veía días tras día? [...]"
En medio de la sordidez de un campo de exterminio, el kapo se solaza observando con morbosidad enfermiza a las mujeres que van a pasar por las duchas de gas. Horror en grado sumo. Novela impenetrable e imprescindible.
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4 comentarios Deja un comentario
1.
PeP | 10 de diciembre de 2009 a las 9:51 GMT+2
¿Y cual es esa novela a la que se refiere Maura?
Cito textualmente " un parágrafo especialmente impactante de una novela"
Gracias
2.
seleucus | 10 de diciembre de 2009 a las 10:06 GMT+2
No, la frase que citas es mía, ya está fuera de las comillas del parágrafo de Maura. Podría haberme expresado mejor, lo confieso. Me refiero a la novela que reseño, El Kapo.
3.
JOSE MANUEL | 19 de julio de 2010 a las 22:49 GMT+2
Los Campos esaban vigilados fundamentalmente por Allgemeine SS, en su control perimetral, así como dirigidos administrativamente por personal alemán, pero el contacto directo con los prisioneros, el trato con ellos, corría a cargo de los KAPOS, que eran generalmente prisioneros comunistas. Los alemanes apenas trataban con los presos-trabajadores. Ellos fueron, en un elevadísimo porcentaje, los maltratadores de sus camaradas, vejaciones que les hacían creyendo asi ganarse puntos ante los germanos.
En España hemos tenido el caso grotesco de un Jorge Semprun Maura, prisionero comunista en el Campo de Buchenwald, que se ha pasado posteriormente toda su vida presumiendo de prisionero maltratado, cuando en realidad fué un kapo maltratador.
Y casos como este, supongamos han existido multitud.
4.
helmer | 28 de julio de 2010 a las 23:36 GMT+2
José Manuel, lo que dices es incierto o como poco inexacto (llámalo como quieras).
Pero si no hace ni un mes que televisaron un documental donde el propio Semprún reconocía sin ambages el trato de favor que tuvo en Buchenwald sobre el resto de prisioneros (simplemente por saber alemán y no ser judío). También señaló que a menudo era él quien debía decidir sobre quiénes iban a morir o a salvarse; de esta forma pudo organizar un grupo de resistencia dentro del campo, que posteriormente ayudaría a su liberación.
Es muy fácil, medio siglo después, tildar de "kapo maltratador" a éste o aquél, desde un cómodo sillón de una democracia occidental...
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