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19 de noviembre de 2007 a las 15:21 GMT+1
seleucus
Llueve. En casa de mi amigo el inalámbrico de sus vecinos no llega con fuerza suficiente, de manera que me meto en un Starbucks donde cobran 3€ por media hora. Si no me equivoco, en Londres era gratis. Cosas de la vida.
Esta noche cenaré en el restaurante La Taberna de Liria. El propietario es Miguel López Castanier, autor de un recetario de cocina española de la época de Cervantes, publicado por la editorial Rey Lear. Ya os diré qué tal.
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19 de noviembre de 2007 a las 7:04 GMT+1
seleucus
Como no ceso de repetir, es difícil encontrar novelas históricas interesantes de verdad. Y ésta lo es. El turco Nedim Gürsel centra su novela en la caída del Imperio Bizantino, asunto que todavía hoy suscita discusiones en Grecia (será que se aburren). Nacido en Gaziantep en 1951, estudió en París, donde vive. De hecho, el original de la obra no está en turco sino en francés. Eso le facilitará mucho las cosas comercialmente hablando.
Gürsel construye la obra sobre dos pilares: primero, el tiempo casi actual, en 1980; segundo, el momento en que cayó el Imperio Romano de Oriente en 1453. Es difícil entrelazar bien dos tiempos, y en parte ahí reside el mérito del autor.
En el primer tiempo, el protagonista es un escritor turco afincado en París (o sea, el alter ego de Gürsel). Alquila un yali (casita de madera) frente al Boğazkesen, ciudadela construida por los turcos en el Bósforo, y se pone a escribir una novela dedicada a Mehmed II El Conquistador, aquél que tomó Constantinopla en 1453 a la edad de 21 años. Su novela ficticia se llama La Novela del Conquistador, título que Alianza ha puesto al libro que os estoy reseñando (el título original francés es, justamente, Boğazkesen).
En el segundo tiempo, vemos cómo se desarrolla la acción que el autor está escribiendo en el primer tiempo. La toma de los restos del antaño glorioso Imperio Bizantino, que pasarían a las manos del incipiente Imperio Otomano, liquidado en 1922. Claro que Bizancio sigue en manos turcas bajo el nombre de Estambul, derivado del griego “eís tén pólin” o “stén pólin” (a Constantinopla se la llamaba y todavía se la llama “he Pólis”, “la Ciudad” en griego). También la capital Ankara tiene nombre griego, pero eso es lo que pasa cuando se construye sobre territorio conquistado a sangre y fuego y tan fértil históricamente: las huellas del crimen permanecen.
Así, Gürsel crea una doble ficción, dos partes entrelazadas que encajan a la perfección en un juego novelesco que resultará interesante a los aficionados al género. Edita Alianza.
Entrada clasificada como: Literatura de aeropuerto
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