Entradas de noviembre, 2007

El juego de Ender y Blade Runner: The Final Cut

Popularidad: 15%

3 comentarios 30 de noviembre de 2007 a las 15:55 GMT+1 seleucus

Ender's Game, una obra maestra indiscutible de la ciencia ficción, aparecerá en pantalla grande en (imagino) un año. La mala noticia es que el director es Wolfgang Petersen. Claro que el guionista es el propio autor, Orson Scott Card. Pero no sé hasta qué punto eso es bueno, o debería dejar el texto en manos de profesionales del cine. Ya veremos...

Por otro lado, tras el estreno en el Festival de Sitges de la versión súper-mega-final de Blade Runner, me entero de que la proyectan en los cines. Oportunidad única para verla en pantalla grande. Curiosamente, tanto en Madrid como en Barcelona se proyecta en el cine Verdi.

Entrada clasificada como: Literatura y cine

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La nieve, de Johanna Schopenhauer

Popularidad: 20%

5 comentarios 30 de noviembre de 2007 a las 7:36 GMT+1 seleucus

Ya la tenemos aquí. La madre de Arthur Schopenhauer. El filósofo tenía una progenitora novelista, y de las buenas. Así, la editorial Periférica se apunta un tanto publicando, por primera vez en lengua española, la novela La nieve.

El corte romántico de la obra es tan insoslayable como el clasicismo del argumento: la narración retrospectiva de un amor imposible con el agua cristalizada del título como algo más que telón de fondo. Pero veamos antes quién fue la autora.

Johanna Schopenhauer nació en Gdansk (Danzig), actual Polonia, en 1766, y feneció en Jena en 1838. Su nombre de soltera era Johanna Henriette Trosiener. De familia acomodada, recibió una instrucción inusual para las mujeres de la época: letras y más letras, desde los clásicos grecorromanos hasta los autores contemporáneos franceses. Aceptó casarse con Heinrich Floris Schopenhauer, aunque más bien con poca pasión. El hombre era depresivo y ella disfrutaba las fiestas de salón, de manera que el abismo se hizo insalvable, hecho que probablemente llevara a Heinrich al suicidio. De los dos hijos que tuvieron, aquél que se convertiría en el autor de El mundo como voluntad y representación dejó de dirigirle la palabra, mientras que la hija permaneció a su lado hasta el final, soltera, agostada y arruinada.

Johanna tuvo uno de los salones más famosos de la época. A él asistía Goethe, amigo personal. Y en él la señora daba muestras de su locuacidad. Vistos sus estudios y capacidades intelectuales, no es de sorprender que terminase de escritora. En la presente novela, magníficamente traducida y prologada por Luis Fernando Moreno Claros, Johanna nos narra una historia de amor imposible, y lo hace estableciendo dos niveles: en el primero, una serie de personajes están de charla de salón, como hacía ella misma en la vida real, y en el segundo tenemos la historia que uno de los presentes en el primer nivel narra a sus oyentes. Todo bien encajado.

Conclusión: sin ser una obra maestra, a los amantes de la buena literatura les resultará imprescindible acceder, por fin en lengua española, a esta novela de Johanna Schopenhauer.

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La fricada de la semana (XV): Star Wars en código Ascii

Popularidad: 14%

2 comentarios 29 de noviembre de 2007 a las 15:58 GMT+1 seleucus

Vía Extracine. Es algo absolutamente increíble. El tío ha estado años trabajando en eso.

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La que baila con las estrellas, de Beth Webb

Popularidad: 23%

4 comentarios 29 de noviembre de 2007 a las 7:40 GMT+1 seleucus

Beth Webb es una autora británica especializada en literatura infantil y juvenil. Tiene una mano indudable para este tipo de narración, y la presente novela, la primera de la serie Star Dancer, da buena fe de ello.

La trama es de un clasicismo rotundo: en tiempos remotos, una tribu de las actuales Islas Británicas es consciente de que el peligro acecha. No obstante, sus druidas saben que un niño nacerá bajo el signo de los astros. El chaval está destinado a ser, en un futuro no muy lejano, el protector de su gente. Pero entonces, cuando en plena lluvia de estrellas hay un parto, los druidas descubren que quien ha nacido es… niña. Eso provocará tensiones y peleas intestinas. ¿Una mujer los va a salvar? Para más inri, la madre le pone Tegen de nombre, que significa “cosita linda” en no sé qué idioma. Resulta chocante para todos los machotes pre-británicos que aquél que los deberá salvar no sólo sea una mujer sino que, además, lleve el nombre con que le gustaría haber nacido a Elton John.

Que la editorial Salamandra se está forjando una reputación intachable con la literatura juvenil es indiscutible. No sólo se están forrando con un buen producto de aventuras como Harry Potter. También mantienen un buen nivel por lo que a autores menos conocidos se refiere. Beth Webb es un buen ejemplo de que el saber hacer narrativo puede acompañar a la fantasía juvenil sin problema alguno.

Entrada clasificada como: Infantil/juvenil

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He borrado dos comentarios

Popularidad: 12%

Añadir comentario 28 de noviembre de 2007 a las 18:23 GMT+1 seleucus

Alguien ha hecho dos comentarios casi incomprensibles, escritos, además, en mayúsculas. Al final, ponía su número de teléfono. Inaceptable. Los he borrado.

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Se presenta la editorial El Olivo Azul

Popularidad: 17%

Añadir comentario 28 de noviembre de 2007 a las 15:36 GMT+1 seleucus

El Olivo Azul, sí. Cada día ponen nombres más raros, pero bueno...

La cosa promete, aunque no tengo ninguno de sus libros. Aún. Espero conseguirlos pronto.

Entrada clasificada como: Editoriales respetables,El Olivo Azul,Qué sucede en el mundo editorial

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El libro más grande y el más pequeño del mundo

Popularidad: 11%

Añadir comentario 28 de noviembre de 2007 a las 8:28 GMT+1 seleucus

Como curiosidad, vale la pena esta entrada en Alt1040.

Entrada clasificada como: Observaciones varias

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Resumen de la semana pasada en Madrid

Popularidad: 20%

Añadir comentario 28 de noviembre de 2007 a las 7:11 GMT+1 seleucus

Viaje más positivo que el anterior de hace unos meses. Tras anunciar que el Proyecto Seléucida colaborará con dos editoriales de Barcelona (Belacqua publicará El desorden, de Juan Carlos Girauta, y Cahoba Cómo destruir ángeles, de Sergi Puertas), estoy en posición de anunciar que el año que viene saldrá un libro más, esta vez en una editorial madrileña: una traducción del griego moderno que no asumo como traductor sino sólo como agente. Pero como aún faltan meses, volveré sobre eso más adelante.

En Madrid tuve el placer de conocer a Natividad Gálvez, destacadísima traductora de griego moderno, además de entrevistarme con los responsables de Rey Lear y Artemisa, editoriales pequeñas a las cuales prestaré más atención a partir de ahora, puesto que se lo merecen.

En otro orden de cosas, mientras estuve fuera se produjo un cambio en el top ten automático de las entradas más populares del blog. Ahora, ocho de diez son entradas que hablan de los autores del Proyecto Seléucida. Las dos que quedan son la que trata del libro Imposturas intelectuales y aquélla en la cual listé las que son, a mi juicio, las peores novelas en lengua española del milenio en curso.

Entrada clasificada como: Artemisa,Belacqua/La otra orilla,Cahoba,Editoriales respetables,Observaciones varias,Qué sucede en el mundo editorial,Rey Lear

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Se agotan las unidades del nuevo libro electrónico de Amazon

Popularidad: 11%

1 comentario 27 de noviembre de 2007 a las 16:31 GMT+1 seleucus

Claro que tampoco sé cuantos fabricaron en primera instancia. La noticia en Alt1040.

Entrada clasificada como: Qué sucede en el mundo editorial

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Entrevista exclusiva del blog a Horacio Vázquez-Rial

Popularidad: 16%

1 comentario 27 de noviembre de 2007 a las 6:38 GMT+1 seleucus

El argentino Horacio Vázquez-Rial, uno de los mejores escritores en activo en lengua española, tuvo la gentileza de concederme una entrevista en el célebre Café Gijón de Madrid, el sábado 24 de noviembre del año en curso (2007, para los olvidadizos). Me habló de las novelas que he criticado positivamente en el Proyecto Seléucida: El soldado de porcelana y El camino del norte, dos obras maestras.

Esta pelicula requiere Flash Player 8 o superior

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Hollywood Station, de Joseph Wambaugh

Popularidad: 15%

Añadir comentario 26 de noviembre de 2007 a las 7:09 GMT+1 seleucus

Belacqua ha publicado esta gran novela negra, también en extensión (410 páginas), escrita por uno de los clásicos vivos del género: Joseph Wambaugh. Que el prólogo corra a cargo de otro de los clásicos vivos, James Ellroy, no hace más que añadirle valor.

Wambaugh (East Pittsburg, 1937) es hijo de policía, y a retratar dicho mundo se ha dedicado. Uno de sus éxitos más conocidos es la novela Los chicos del coro, trasladada al cine con idéntico título en 1977 por Robert Aldrich.

La novela que nos ocupa es un fresco del día a día del Departamento de Policía de Los Angeles. La obra es coral, con personajes que se cruzan continuamente en historias de asesinatos, suicidios y demás. Afortunadamente, la maestría de Wambaugh impide que el lector se pierda en la maraña. Así que, de propina, se sale vivo del asunto.

La dureza del lenguaje es obvia, presente en cada página y sazonada con un argot local que se ha debido tener en cuenta en la traducción, muy acertada. Y aunque no haya concesiones, no es una novela con expresiones gratuitas, ya que lo que hace el autor no es más que reproducir ese mundo oculto que posee existencia efectiva, por más que sólo suela aparecer de noche y en determinadas zonas alejadas de quienes duermen bien.

Hay que destacar que la introducción de Ellroy es más cruda si cabe que la novela misma. Quien conozca la manera en que se condujo de joven y cómo llegó a admirar a Wambaugh, diez años mayor que él, sabrá por qué.

P.D.: Bueno, doy más detalles. Ellroy fue un vagabundo alcohólico obsesionado sexualmente con su madre. Ahora está rehabilitado y tal.

Entrada clasificada como: Belacqua/La otra orilla,Editoriales respetables,Negra,Recomendaciones literarias

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Colgada la encuesta de esta quincena (XXII)

Popularidad: 11%

Añadir comentario 25 de noviembre de 2007 a las 22:30 GMT+1 seleucus

La de la quincena anterior preguntaba si estás de acuerdo con Stefan Zweig en que no es bueno leer antes de acostarse. De 33 respuestas, 13 (39%) contestaron que no, porque al leer antes de dormir uno desconecta del día y concilia el sueño mejor; 11 (33%) contestaron que depende de con quién te acuestes; 8 (24%) dijeron estar de acuerdo con el austrohúngaro porque la imaginación se dispara y luego cuesta dormirse; y 1 (3%) dijo que sí, porque leer antes de acostarse quita horas de sueño, y a la mañana siguiente se nota.

Muchas gracias por vuestra participación.

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Regreso a Barcelona

Popularidad: 9%

Añadir comentario 25 de noviembre de 2007 a las 9:37 GMT+1 seleucus

Esta noche, de nuevo por la T3 de Barajas. Instalación y organización tercermundista.

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De Bram Stoker a Richard Matheson

Popularidad: 22%

2 comentarios 24 de noviembre de 2007 a las 7:35 GMT+1 seleucus

Más de medio siglo separa el Drácula (1897) de Stoker (1847-1912) de la revisión de fundamentos que Matheson llevó a cabo en I Am Legend (1954). Y una no anula la otra. Prueba de ello es que en 1958 Terence Fisher dirigió la mítica Drácula con Peter Cushing y Christopher Lee. Lo que sucedió, en realidad, fue que se abrió un nuevo camino espectacularmente fructífero: la bifurcación vampírica.

La novela de Abraham Stoker es un clásico del género de terror. Claro que ahora no da miedo ni en broma, pero la percepción en su momento era distinta. El vampirismo ya llevaba mucho tiempo presente en el imaginario y en la literatura, pero carecía de una obra mayor que le diera una forma definitiva, fijando un cánon, moldeando un patrón que durara para siempre. Stoker asumió el trabajo, y el resultado devino un mito literario, a mi juicio, sobrevalorado. Que no se me malinterprete. Lo que quiero decir es que el estilo decimonónicamente caballeresco de Stoker resulta un tanto farragoso a estas alturas. Considero que las mejores obras del irlandés son sus cuentos, donde logró alcanzar unas cotas de turbación y espanto inexistentes en Drácula.

Mi explicación para la aparición de una obra que refundara la categoría literaria del vampirismo es la siguiente. La derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial comportó la extinción de la novela romántica, tocada ya de muerte desde hacía décadas. El suicidio de Stefan Zweig en Brasil en 1942 fue más que la muerte de un escritor huido del nazismo: comportó la desaparición de la novela centroeuropea heredera del Imperio Austrohúngaro, máximamente encarnada por Joseph Roth (1894-1939). A partir de entonces, sólo quedarían los autores europeos nacidos en los años 20 y 30, como Imre Kertész o Günter Grass. Naturalmente, la novela romántica anglosajona también quedó finiquitada. De manera consciente o inconsciente, muchos elementos se sometieron a revisión para cortar con un pasado demasiado doloroso. Unos tiraron hacia el escapismo de la ciencia ficción espacial (Isaac Asimov y Arthur C. Clarke, por ejemplo), mientras que otros se refugiaron en sus vivencias (Kurt Vonnegut, quien luchó en el frente Occidental y escribió Matadero cinco), sin ir más lejos. Richard Matheson tuvo la feliz idea de reescribir el mito romántico y caduco del vampiro. Y sentó cátedra, permitiendo cortar con el pasado y volver a empezar.

Es indudable que la línea vampírica de Stoker continúa viva. Es un filón. Todavía se publican novelas de corte falsamente romántico, esteticista, una suerte de revisionismo de lo decimonónico. Pero la situación la salvó Matheson. Veamos cómo:

1. De Soy leyenda salió la inspiración para todo el cine de zombies, muertos vivientes y virus que reconfiguran la imagen de la Tierra, desde las primeras películas como La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero, hasta 28 días después. De esta guisa, se invierten las proporciones: los tarados son mayoría. La normalidad deviene anormalidad.

2. Algunas imágenes creadas por Matheson se han copiado al pie de la letra hasta la extenuación: legiones de infectados recorriendo las calles, mordiendo a los demás o, simplemente, comiéndoselos. Sin ir más lejos, en la película El cementerio viviente, basada en la novela de Stephen King, ella regresa de la tumba y entra por la puerta de la que fue, en vida, su casa, para horror de su marido. Dicha escena está calcada de la novela de Matheson. Lo que no sé es si también está presente en la novela de King, dado que no la he leído.

3. La idea científica del vampirismo como un virus contra el cual se puede luchar desde un laboratorio, explotada por la serie de películas Blade, sale de Matheson, con todo lo que comporta: desarrollar una serie de explicaciones biológicamente creíbles que aclaren, por ejemplo, la repulsión por el ajo (alergia), o que un vampiro fenezca cuando se le atraviesa el corazón (entrada súbita de aire dentro de un cuerpo que ha sufrido unos cambios moleculares que implican no sé qué, ya no me acuerdo).

En resumen, Matheson desmitologiza el vampirismo y lo trasvasa del reino de lo tenebroso al de lo médico, transformándolo en un problema de salud pública.

Para terminar, quiero añadir algo que puede resultar molesto a quien no haya leído la novela ni visto ninguna de las dos versiones cinematográficas producidas hasta ahora (no cuento la versión que se estrenará dentro de un mes). Por tanto, advierto que a más de uno le conviene dejar de leer aquí... Bien, sigo, ya que quien avisa no es traidor. Stefan Zweig recuerda en El mundo de ayer cómo las juventudes hitlerianas aparecían en camiones, de súbito, y se ponían a repartir. Eran las fuerzas de choque, la avanzada de los que cambiarían el mundo mediante la Realpolitik. Algo de eso hay en Soy leyenda, claramente, cuando ellos, al final, aparecen en camiones para limpiar los restos del viejo mundo y desbrozar el camino para la llegada de la nueva ola que tomará el poder. La diferencia es que en Matheson, pesimista por naturaleza, las cosas terminan mal, y el nuevo orden de corte fascista vence. Y para siempre.

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Soy leyenda, de Richard Matheson

Popularidad: 22%

Añadir comentario 23 de noviembre de 2007 a las 7:33 GMT+1 seleucus

Richard Matheson (New Jersey, 1926) es el genio que escribió, entre otras cosas, El hombre menguante, llevada al cine bajo el título de El increíble hombre menguante (como si fuera una atracción de feria, el pobre...), película que marcó mi infancia y mi salud mental, especialmente la escena en que el protagonista, ya diminuto, se enfrenta a una araña con un alfiler. Y por si fuera poco, Matheson también es el responsable de la otra novela de vampiros. Porque se puede decir que existen sólo dos: una es Drácula, de Bram Stoker; la otra es ésta, I Am Legend.

Hasta qué punto Matheson refundó el género vampírico lo expondré mañana. Hoy voy a centrarme en la novela que atesora uno de los mejores inicios de la historia de la literatura.

Soy leyenda se publicó en 1954 y el impacto fue decisivo. El autor y la obra se convirtieron en eso mismo, leyendas. El argumento: Robert Neville es el último ser humano de la Tierra. Una epidemia de vampirismo (el vampirismo se plantea científicamente, y de aquí sale Blade) se ha llevado por delante a toda la población mundial. O hablando con más precisión: los supervivientes son vampiros, entes que actúan casi como animales, sin uso de razón más allá de una limitada capacidad para hablar y recordar aquello que fueron a la sazón.

Neville vive de día, haciendo lo que puede para no enloquecer, y se guarece en su casa fortificada de noche, cuando ellos campan a sus anchas. Su propio vecino y colega, con quien iba al trabajo cada día, se limita a vagar con nocturnidad alrededor de su casa, chillando la mítica frase "Get out, Neville!" ("¡Sal, Neville!") de manera tan escalofriante como repetitiva.

Pero la otra tarea de Neville, más allá de buscar comida, es matar vampiros. Los mata de día, mientras duermen. En un mundo al revés, donde el normal deviene el monstruo, Neville se convierte en el hombre del saco, aquél que rompe el sueño diurno de los no-muertos para llevárselos consigo. El monstruo que acecha bajo la cama es un humano. Diría Nietzsche que se han invertido todos los valores. Neville se limita a decir: Soy leyenda.

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