Solaris, entre Lem y Tarkovski
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29 de octubre de 2007 a las 7:03 GMT+1 seleucus
Antes de nada, quiero aclarar que no meciono la segunda versión cinematográfica porque no la he visto. Todos dicen que es mala de pegarse un tiro, pero prefiero verla antes.
Vayamos por partes. Ya hablé antes acerca de Solaris, y por duplicado. Pero me dejé cosas por decir, de manera que me centraré ahora en ellas.
Para empezar, la correcta traslación de la novela a la pantalla requiere efectos especiales hasta cierto punto. En ese sentido, lo que hizo Tarkovski con la tecnología de la época es suficiente, dado que Solaris es una obra eminentemente introspectiva, y para eso no hace falta mucho ordenador. Casi se podría representar en teatro.
Por otro lado, en mi modesta opinión, Tarkovski se quedó muy por detrás de las verdaderas posibilidades que su innegable talento ofrecía. Solaris queda muy lejos de Sacrificio. Demasiado. En Sacrificio no hay nada gratuito. En Solaris, en cambio, nos encontramos con un zoom a la oreja del protagonista (tal cual, a la oreja, y aguantándolo varios segundos), hecho que me hizo pensar que Tarkovski había perdido la chaveta, amén de esa escena interminable filmada desde dentro del coche en marcha, por la autopista. No sé qué pretendía comunicarnos, pero el mensaje a mí no me llegó.
Más allá de eso, que el final de la película difiera del de la novela no tiene mucha importancia. El final de Tarkovski también es magnífico, y de hecho nos remite muy claramente a una noción antiplatónica de la existencia, donde la felicidad está al alcance de la mano para quien se contente con la copia, la imagen especular de un gozo pretérito, en lugar de perseguir la forma pura que ya no está junto a nosotros. Imágenes de una naturaleza muerta.
Entrada clasificada como: Ciencia ficción/Futurista,Literatura y cine,Recomendaciones literarias
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2 comentarios Deja un comentario
1.
Manuel Delgado | 29 de octubre de 2007 a las 9:00 GMT+2
Efectivamente, la película más reciente es para pegarse un tiro. O dos, para estar seguro.
2.
Alber | 30 de octubre de 2007 a las 11:17 GMT+2
Pues a mí la segunda versión de Solaris (la de Steven Soderbergh) no me parece mala, sino al contrario. La recomiendo sin problemas.
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