Diseño inteligente, de William A. Dembski
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24 de octubre de 2007 a las 7:05 GMT+1 seleucus
Acabo de leer esta maravilla de Dembski, quien colecciona doctorados (matemáticas, filosofía, teología, estadística y psicología). Y no lo digo como argumento a favor de su tesis positiva acerca del diseño inteligente, para empezar porque no es una tesis que yo comparta a palo seco, y para terminar porque se puede ser tonto y coleccionar doctorados, como he tenido la oportunidad de ver en esta vida. es Licenciado en Psicología, Máster en Estadística y Doctor en Filosofía por la Universidad de Illinois, Doctor en Matemáticas por la Universidad de Chicago y Máster en Teología por el Seminario Teológico de Princeton.
Pero mis puntos de vista extraliterarios no vienen al caso aquí, como siempre he dicho. Por lo tanto, me limitaré a hablar del libro y a aclarar luego, a mi cuenta y riesgo, cierta confusión que se sigue dando acerca de Darwin y el evolucionismo.
Para empezar, la teoría del diseño inteligente sostiene que "hay sistemas naturales que no pueden ser adecuadamente explicados en términos de fuerzas naturales carentes de dirección [darwinismo, os aclaro] y que exhiben rasgos que en cualquier otra circunstancia atribuiríamos a la inteligencia" (página 25). Ésa es la tesis, y ninguna otra. Lo digo porque conviene aclararlo tras el ridículo apoteósico de Fernando Savater en El País, cuando dijo que el diseño inteligente es creacionismo de raíz religiosa. No lo es, aunque la Wikipedia insista (no siempre acierta). Lo que aseveran los seguidores de esta teoría es que, del mismo modo que cuando vemos un reloj por dentro entendemos que toda la maquinaria está diseñada con la finalidad de marcar el paso del tiempo, también percibimos un diseño inteligente en determinados patrones naturales. Muchos de los partidarios de dicha teoría antidarwinista evitan pronunciarse acerca de la existencia de Dios porque, como explica Dembski, se puede creer en el diseño inteligente sin creer en un Dios creador. De hecho, el autor nos recuerda algo que tiende a olvidarse: los antiguos estoicos creían que existía un orden lógico no accidental en el mundo, a pesar de que éste fuera eterno e increado por Dios alguno. En ese aspecto, puedo declarar a título personal que conozco a ateos y agnósticos que son seguidores de la teoría del diseño inteligente, mientras que no conozco a ningún creyente de las tres grandes religiones monoteístas que lo sea.
En otro orden de cosas, Dembski nos recuerda lo absurdo de la obsesión de los darwinistas por desprestigiar la teoría del diseño inteligente para que el darwinismo se erija como única doctrina científica aceptada por consenso. Primero, porque dicho consenso positivo acerca del darwinismo no existe. Segundo, porque aunque existiera, no significaría nada (se creía por consenso que la Tierra ocupaba el centro geométrico del universo, y ya veis...). Tercero, porque el propio Karl Popper aclaró que el darwinismo no es una teoría científica a partir del momento en que no es falsable (es decir, el darwinismo pretende ser verdadero a priori, independientemente de los hechos), y el otro grande de la epistemología del siglo pasado, Thomas S. Kuhn, limitó el criterio de demarcación a los paradigmas revolucionarios, estructura en la cual el darwinismo no tendría necesariamente la última palabra. Claro que para quien no siga ni a Popper ni a Kuhn, dichas afirmaciones carecen de valor.
Antes de pasar a lo último que quiero decir, me veo obligado a hablar de la traducción de Carmen García Trevijano. Para empezar, reconozco que hay algo que me desconcierta. A veces aparece la palabra 'designio', no 'diseño', y no he terminado de entender si en el original inglés está la misma palabra: 'design'. De ser así, habría una confusión a aclarar, pero me abstengo de juzgar a la traductora si no puedo consultar el texto original. Por otro lado, la traducción se podría mejorar sintácticamente, evitando expresiones como 'a nivel de'. Y para terminar, hay un error brutal en la página 204. No sé de quién es la culpa: consta la palabra griega 'trauma' ('herida') en lugar de la correcta 'thauma' ('milagro'). De una erre a una hache puede ir un abismo.
Y ya, para terminar esta recomendación literaria, pongo algo de mi cosecha relacionado con mi doctorado en curso. Conviene aclarar algo: Darwin no era evolucionista. El darwinismo no es una doctrina evolucionista, como Darwin mismo dejó claro por activa y por pasiva (Darwin tenía alergia a la palabra 'evolución'). La tesis evolucionista, defendida por Lamarck o Herbert Spencer (entre otros), sostiene que la función hace que aparezca el órgano (tenemos ojos porque vemos), mientras que la tesis darwinista, la de la selección natural, sostiene lo contrario, a saber, que el órgano hace que aparezca la función (vemos porque tenemos ojos). Resumiendo: darwinismo (selección natural), evolucionismo, creacionismo y diseño inteligente son cuatro tesis mutuamente irreductibles. Y el libro de Dembski, recomendable. Edita Homo legens.
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17 comentarios Deja un comentario
1.
Manuel Delgado | 24 de octubre de 2007 a las 7:15 GMT+2
Chapeau!
2.
augustbecker | 25 de octubre de 2007 a las 8:07 GMT+2
seleucus, visto que te interesa el tema, me permito recomendarte un libro, COSMOS Y GEA, de Francesc Figols (Kairos) y un blog,
http://www.cosmosygea.blogspot.com
donde se da una visión nueva (y que sin embargo arranca, por lo menos, de Goethe) que no es ni darwinista ni exactamente la del "diseño inteligente". A mí, me tiene medio convencido...claro que yo soy lego en estas cuestiones...y en otras muchas.
3.
Canislupus | 25 de octubre de 2007 a las 10:21 GMT+2
Pues sí, un ensayo muy bien escrito y muy erudito. Contiene mucho material para reflexionar. A mi me tiene pillado, lo admito.
Hay no obstante un par de cosas que muy rápidamente me gustaría apuntar, aunque solo fuese por suscitar una polémica constructiva. Para empezar yo, como un simple ciudadano de a pie, también creo que estas teorias de diseños inteligentes son una respuesta de la comunidad cristiana, principalmente de los EEUU, para combatir lo que la evidencia, testaruda ella, se empeñaba en mostrarnos: la superación definitiva del creacionismo (por si quedaban dudas) y la constacion por medio de hechos de la evolución biológica del hombre y del resto de especies. En realidad esto del diseño inteligente es tan solo una variante, si bien más sofisticada, del creacionismo. Antes le llevó al Creador 7 días (de los cuales uno descansó) para crear simultaneamente hombres, simios con todas sus variantes, dinosaurios, etc y ahora unos 13 mil millones de años y lo hizo aparentemente ajustando finisimamente leyes de la naturaleza que permitiesen la vida en ciertas regiones del universo y que resultase exactamente tal y como la conocemos. Es por eso que tampoco entiendo que ateos o agnósticos crean en el el diseño inteligente pues es en realidad otro movimiento de índole religioso, una versión revisada del creacionismo.
El diseño inteligente, incluyendo la analogía del mecanismo del reloj, esconde otra versión de un argumento teleologico. La complejidad implica un diseñador, el universo es muy complejo, entonces el universo tiene un diseñador. El universo es tan complicado que no puede ser un efecto del azar lo cual es absurdo. Una analogía muy apropiada: imagina una partida de cartas en las que a los jugadores les reparten, digamos, 4 cartas por persona. La probabilidad de que un jugador tenga exactamente esa mano es una entre 100 millones (no hice las cuentas, es un ejemplo). Lo que los defensores del diseño inteligente hacen es a posteriori afirmar que como las posibilidades de que algo asi ocurra son tan escasas es sin duda porque ha sido preparado para que suceda así. Espero que se vea que absurda resulta semejante idea.
Tampoco acabo de ver ese matiz diferenciador entre evolución y selección natural en este contexto. Poco importa el mecanismo evolutivo si lo que se trata es de demostrar que los sistemas biológicos sufren una serie de mutaciones adaptativas a traves del tiempo que han resultado entre otras cosas en lo que somos hoy. Además los estudios de Lamarck fueron superados por Mendel. La evolucion que es amplísimamente aceptada por científicos es la que integra selección natural y los estudios de genetica de Mendel. Yo creo que esto es lo que entendemos los ciudadanos de a pie por evolución. Por tanto parece que el debate es más bien entre diseño inteligente y evolución, entendida como acabo de decir.
Un par de ideas más. Esa inteligencia tendria muy pocas opciones a la hora de diseñar. Una leve variacion en cualquiera de los parámetros y el mundo resultante sería absolutamente distinto a lo que conocemos. El diseño inteligente nos dice que todas las características del universo fueron creadas para facilitar nuestra existencia y no que somos una consecuencia quizás indirecta (y ahí duele) de esas caracteristicas. Parece una muestra más de la arrogancia humana. Por cierto, la academia de las ciencias de los EEUU declaró que esto del diseño inteligente no puede ser considerado científico puesto que no puede ser examinado por experimento, no genera predicciones, ni propone hipotesis nuevas. Una decisión de una corte federal en EEUU (que es donde con mas crudeza se vive este debate) afirma que el diseño inteligente es un argumento de carácter religioso y que no tiene nada de científico, que no puede ser enseñado en colegios y universidades en clases de ciencia (este es en realidad el quid del debate). Y ya para acabar, una ultima reflexión, la termodinámica. En este universo finito y que se expande (como la evidencia hasta ahora parece sugerir), la entropía, la energía disponible mengua y si sigue expandiéndose, como R. Penrose afirma, llegaremos a un momento en el que la temperatura del universo será 0 grados kelvin o lo que es lo mismo, - 273 grados celsius con pocas opciones para la vida en un espacio inmenso y vacio. Y muyyy frio. Una jugarreta más más que nos hace el diseñador que tambien nos habría puesto fecha de caducidad....
4.
seleucus | 25 de octubre de 2007 a las 10:37 GMT+2
Fecha de caducidad como en Blade Runner. Si es que al final siempre pillamos los mismos...
Comos sabes, decir si una teoría es o no científica presupone la aceptación de una determinada idea de ciencia. Para un verificacionista, por ejemplo, hay pruebas empíricas de la validez de las tesis darwinistas, mientras que no las hay para un seguidor de Popper, quien se basará en el falsacionismo.
La cuestión nominal entre 'evolución' y 'selección natural' me parece crucial. El propio Darwin no se declaraba evolucionista, porque sabía que eso era otra cosa. La confusión vino después, en la prensa de la época. Se comenzó a usar la frase "la teoría de la evolución de Darwin", y cuando eso pasó al público común ya no hubo marcha atrás.
Por otro lado, Darwin nunca explicó cómo se generan los órganos desde materia inorgánica (el hígado, por ejemplo), sino cómo se pasa de un hígado rudimentario a uno más desarrollado. Si se deja de lado el creacionismo, el paso del no-ser al ser sigue por aclararse, a menos que se crea con Parménides o Aristóteles que siempre ha existido el universo, o se adopten tesis neoplatónicas.
5.
canislupus | 25 de octubre de 2007 a las 11:32 GMT+2
La evolución puede ser demostrada empiricamente. Simplemente observa como se adaptan las bacterias a la penicilina.
Por cierto, yo no he visto Blade Runner. Lo de fecha de caducidad me pareció ocurrente. Ya veo que no lo era tanto.
Ah, y arriba queria decir que la entropia aumenta mientras que, por supuesto, la disponibilidad de energía para hacer trabajo disminuye. Me he dejado un par de palabras. Espero que fuese inteligible.
6.
seleucus | 25 de octubre de 2007 a las 11:35 GMT+2
No sé si la adaptación a la penicilina puede considerarse evolución. ¿Aparece una nueva especie? Si es así, la propia noción de especie desaparece, porque esa palabra presupone el fijismo.
7.
Shackleton | 25 de octubre de 2007 a las 21:37 GMT+2
Cojonudo, pero aquí se deja ver (suelta, etérea, iridiscente) una pequeña cuestión, que es la nuclear. A saber, de dónde la materia primigenia, presuntamente evolucionable. Imposible el salto ex nihilo, pues de la nada, nada surge. Y si existe algo previo, no es causa de sí mismo, sino de un agente extrínseco, llamémoslo Dios, causa eficiente, primer motor o como se quiera. Pues nada hay entre el no ser y el ser. Lo sabían los griegos antes de que el mono del que desciende Mendel echase los dientes.
Es el problema de la jerga científica. Y su uso. De las causas primeras, radicales, nada se preguntan. Será que no saben o que no les importa.
8.
augustbecker | 26 de octubre de 2007 a las 8:21 GMT+2
"de las causas primeras, radicales" los científicos ni se preguntan ni deben preguntarse nada, porque queda fuera de su ámbito de competencia. Esto lo explica admirablemente Schopenhauer. Pero, como no os voy a recomendar la lectura de su obra fundamental (El mundo como voluntad y representación), os recuerdo que en la página 114 de El silencio de Goethe o la última noche de Arthur Schopenhauer, de Antonio Priante (Cahoba), en unas líneas se ilustra perfectamente la cuestión.
9.
Shackleton | 26 de octubre de 2007 a las 11:27 GMT+2
A qué fin, entonces, adentrarse en terrenos vedados de antemano para ellos. El paradigma científico y su influencia tóxica.
La cuestión es que la ciencia que ahí se propone (experimental) es más un método (limitado y reduccionista) que un axioma, por lo que la vasta realidad fuera queda de su alcance. Por cierto, los que estudiamos a Schopenhauer en la universidad advertimos de súbito la pobreza de sus tesis y su insoslayable caducidad científica. No extraña que tuviese tantos alumnos como disidentes tuvo Hegel; es decir, ninguno.
Priante, gran escritor por otro lado, debería leer a Hawking, a Kuhn, a Bunge, a Popper o al mismísimo Einstein y vería cómo los científicos se preguntan, y de modo vehemente, por lo primigenio. Como no podía ser de otra forma. Que consulte un libro magnífico: Dios y la ciencia, conversación de Jean Guitton, en amplio diálogo, con dos astrofísicos (¿científicos, quizá?), los hermanos Igor y Grichka Bogdanov. Se aprende mucho.
10.
augustbecker | 26 de octubre de 2007 a las 14:49 GMT+2
Que los científicos se pregunten, y de modo vehemente, por lo primigenio, me parece normal. También me pregunto yo por eso, y y mi vecino el carpintero. Lo que ocurre es que la ciencia, si no quiere dejar de ser ciencia, no tiene medios para resolver el problema: las primeras causas se le escapan, y siempre se le escaparán. Otra cosa es que algunos científicos, un poco ebrios por los amplios conocimientos que han adquirido en sus respectivas disciplinas, avancen sus hipótesis personales sobre esas causas primeras. Pues muy bien, pero eso no es ciencia.
Y para acabar (por mi parte), recomiendo el siguiente foro para admiradores de Schopenhauer y también, y en primer lugar, para todos cuantos imaginan que dicho filósofo no tiene ninguna vigencia. (Por cierto, quizá algún día hable de la enorme influencia que ha tenido en escritores y artistas hasta nuestros días.)
http://www.schopenhauer-web.org/foro
11.
Shackleton | 26 de octubre de 2007 a las 15:24 GMT+2
De la excentricidad del ejemplo se infiere el rigor del análisis. Que Schopenhauer tenga mayor o menor influencia en la posmodernidad, decadente y relativista, no dice nada de su vigencia intelectual. Nula, por otro lado, desde el instante mismo de ser enunciadas sus tesis. Y eso no se imagina, se constata. También Nietzsche, como sostienen todos los que de historia de la filosofía saben únicamente lo que se publica en Babelia.
Del mismo modo que es contradictorio afirmar los "amplios conocimientos" adquiridos por los "científicos", siglos después de que la ciencia haya procedido a especializarse en ámbitos cada vez más restringidos. ¿Amplios, dice? Lea, de nuevo, Uno y el universo, revelador e ilustrativo ensayo, al respecto, de Ernesto Sábato.
Los fetiches filosóficos de cada cual son otra cosa. Acientífica, por supuesto. Especialmente si, por poner un ejemplo de miles, en dicha materia uno no ha leído a Hegel, verdadero sustrato, entre otros y en un sentido mucho más profundo, de la realidad que nos circunda.
12.
seleucus | 26 de octubre de 2007 a las 16:03 GMT+2
¿Hegel o Schopenhauer? Pues Baudrillard, claro. ¡Jajajajajajajajaja! Dios mío...
13.
lepetitjean | 28 de octubre de 2007 a las 10:16 GMT+2
Coincido con Shackleton en lo de Hegel. Y anuncio mi temor por el libro que prepara Zizek sobre él. Por un lado me apetece leerlo, claro; pero, por otro, me pregunto si tal apetito no será al fin vana esperanza.
14.
Shackleton | 12 de enero de 2008 a las 10:58 GMT+2
Interesante y reveladora entrevista con William A. Dembski en la página de El Manifiesto, con enlace a otros artículos acerca del mismo asunto.
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=808
Como era de prever, en el "gremio científico" el sectarismo también campa a sus anchas.
15.
Solo opino | 16 de abril de 2008 a las 20:46 GMT+2
bueno con respecto a lo que lei en el articulo y tambén comentarios pongo mi opinion que es la siguiente: el diseño intelinge, el creacionismo y la evolucion es un tema super amplio. Porque ya se sabia qu esto ba a pasar en estos tiempos... les recomiendo a todos que lo mejor es que lean la biblia, ahi esta todo, el apostol pablo predijo que se dudaria que Dios es el creador de todo el universo. Todo esto no es una casualidad, alguien lo creo y muy bien... como ejemplo puedo decir la siguinte pregunta ¿si en el principio el leon comia pasto, como ahora es un carnivoro? van a decir que es una casualidad, que por necesidad esta así? no! Dios ya nos puso a todos nosotros todo lo que necesiratemos hasta el fin. como ejemplo final, en la creacion el hombre era perfecto y no sudaba pero luego del pecado tuvo que sudar para comer, ¿porque es esto? porue Dios nos hizo asi, nos preparo para vivir en este mundo
16.
Biologo | 18 de septiembre de 2008 a las 17:59 GMT+2
Dios mio! Nunca mejor dicho...ni las monjas de mi colegio intentaron que nos creyéramos que dios nos creó y puso las cosas tal como están porque así debe ser...no tengo nada en contra de la fe, pero para mí es un lujo individual y ante todo personal, no algo que se pueda aceptar como dogma y desplazar a la razón, al conocimiento, a la prueba empírica. Lo que es es lo que hay, no cabe imaginar manos invisibles que lo pusieron ahí. Hay una explicación coherente y demostrable para todas las teorías científicas aceptadas, y aunque cada uno es libre de creer lo que le parezca me parece un crimen pretender aceptar falacias muy imaginativas, eso sí, cuando no tienen más base que la del trasfondo reigioso, puritano y conservador de las clases medias, especialmente las americanas, que se consideran en superioridad moral por formar parte de la primera potencia del mundo. Todo esto no tendría ninguna repercusión en el entorno social y por supuesto cientifico si no tuviera el respaldo económico de los grandes lobbys americanos, puritanos hasta la médula. Desgraciadamente, los incultos poderosos se aferran a este tipo de ideas pseudoreligiosas como alivio a sus consciencias perturbadas de malos creyentes, pero sòlo se trata de borreguismo, y a que la existencia de un ente superior creador del orden mundial resulta realmente estimulante. Ante todo, no queremos sentirnos solos y desamparados en el universo....
La ciencia no son -ismos uno detrás de otro, aunque a mchos les resulte atractivo clasificar los puntos de vista que pueda proporcionar un hecho científico, ya que al final se reduce a eso, a un hecho. No se debe otorgar veracidad a un cuento de hadas, por bonito que pudiera parecer, y entiendo el alarmismo de la comunidad científica, porque parece menitra, que toda la investigación, todas las piezas que encajan del puzle, no hayan servido para convencer a los ultrarreligiosos y los disconformes, que refieran inventarse sus propias teorías de la nada (o de la Biblia...). A dónde iremos a parar....
17.
seleucus | 18 de septiembre de 2008 a las 18:23 GMT+2
Pues iremos a parar a que existen más proteínas posibles que segundos transcurridos desde el Big Bang. Ahora, si te gusta creer que los cambios azarosos explican la diversidad biológica de un modo aceptable, allá tú.
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