Creadas dos categorías nuevas
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20 de septiembre de 2007 a las 7:50 GMT+1 seleucus
En la columna de la derecha encontraréis las dos categorías nuevas que he incorporado al blog.
La primera es la de literatura infantil y juvenil. Aunque no sea mi caso, imagino que algunos seléucidas tienen hijos, y a los futuros lectores hay que acostumbrarlos desde pequeños a distinguir lo bueno de lo malo. Por ejemplo: Lucía Etxebarria es una escritora espeluznantemente pésima, amén de una judicialmente probada copista (por decirlo con suavidad) de obras ajenas. En cambio, J.K. Rowling, sin ser ninguna maravilla, escribe bien y sabe estar en público sin manchar las camisas de los que la rodean con lo que se le sirve en la merendola.
La segunda es la de monografías. En ella archivaré las entradas que dedique a un solo asunto. Por ejemplo, anuncio ya que la primera entrada versará de la editorial Periférica.
Entrada clasificada como: Editoriales respetables,Observaciones varias,Periférica
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2 comentarios Deja un comentario
1.
augustbecker | 20 de septiembre de 2007 a las 15:04 GMT+2
Me parece una buena idea eso de crear una categoría de literatura infantil y juvenil. Primero, porque la buena literatura infantil es tan buena como la buena literatura para adultos. Segundo, porque el reino de la literatura infantil puede guardar algunos tesoros maravillosos, como éste que acabo de descubrir:
Tengo un amigo que anda últimamente obsesionado por las obras y el mundo de E.T.A. Hoffmann. Naturalmente, quiso releerse todo lo que desde su juventud había leído de ese escritor, y leerse todo lo que no había leído. Entonces descubrió que los famosos Cuentos, tantas veces publicados en español, siempre lo habían sido arrancados del contexto en que finalmente había querido encuadrarlos el autor. Por ejemplo, en la obra "Los hermanos de San Serapión" se contienen algunos de los más famosos cuentos, alternados con las conversaciones -comentarios sobre el relato, sobre arte, música y literatura- que mantienen el grupo de amigos de Hoffmann, de la talla de Chamisso, Lamotte-Fouqué, etc. Y todo eso había sido silenciado por los inefables editores españoles. ¿Por todos?... Bueno, ahora viene la sorpresa. Y es que mi amigo finalmente descubrió que la única edición que había respetado el marco original era la de Anaya (1988) en la colección de LITERATURA INFANTIL "Tus libros maravillosos".
Por cierto, que sólo en esa misma colección pudo mi amigo encontrar "La maravillosa historia de Peter Schlemihl" (el hombre que vendió su sombra), de Chamisso, ¡con una deliciosa introducción de Thomas Mann!
Conclusión: No perdamos de vista la literatura infantil. Es posible que se esté convirtiendo en el último reducto de la buena literatura.
2.
seleucus | 20 de septiembre de 2007 a las 15:23 GMT+2
De lo de Hoffmann no tenía ni idea. Va bien saberlo.
En otro orden, da la impresión de que los críos mantienen un nivel de exigencia literario más elevado que los mayores. Como crítico de literatura infantil y juvenil, he leído libros notablemente mejores que los destinados a los padres de esos mismos niños. La noción de literatura de aeropuerto no tiene mucha cabida en las mentes de los menores de doce años. Pero luego, todo se tuerce...
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