Acerca de cierto mecanismo psicológico en la creación literaria
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7 comentarios 22 de mayo de 2007 a las 21:21 GMT+1 seleucus
Es conocido por todos (o eso me parece) que los escritores suelen dar el protagonismo de una obra a un hombre, mientras que las escritoras suelen hacer lo propio con una mujer. Más de uno dirá que eso es el vestigio de una ontología caduca que hay que desterrar para siempre. No estoy de acuerdo. Esos mecanismos de creación son inmanentes y, como tales, difícilmente modificables a menos que se recurra a técnicas de ingeniería social.
Por otro lado, en toda obra hay un remanente del autor. Es cierto que la escritura de una obra de ficción acerca de un asesino en serie no demuestra que el escritor tenga tales tendencias, pero no deja de ser menos cierto que éste dispone de cierta chispa mental que los lectores prefieren reconocer morbosamente en él a reconocerla en sí mismos. Hay cosas que están mejor enterradas...
Pero a lo que iba: los personajes principales de ficción suelen ser, hasta cierto punto, proyecciones de la propia personalidad del creador: fobias, filias, tendencias subyacentes en pliegues recónditos de la psique... De ahí que una mujer tienda naturalmente a poner de protagonista a una mujer, así como un hombre a un hombre. Porque si ya es dicífil proyectarse en la cabeza de otro, más lo es cuando ese otro no pertenece a nuestro mismo sexo. En eso tenían razón los idealistas: el yo es intransferible.
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